Ha sido publicada en la revista Environment International una reciente investigación desarrollada por la Universidad de York en colaboración con expertos de otros países, que ha puesto de relieve el riesgo potencial de cáncer en los no fumadores – particularmente en los niños pequeños – a causa de los gases que contiene el humo del tabaco y las partículas depositadas en las diferentes superficies del hogar. Este fenómeno se conoce como “humo de tercera mano”.

Para realizar el estudio los investigadores tomaron muestras en diferentes lugares de las viviendas ocupadas por fumadores y no fumadores con las cuales hicieron una estimación del riesgo de cáncer, encontrando que los niños en el rango de edad de uno a seis años que habitan casas de fumadores con “humo de tercera mano”, superan el límite recomendado.

Según comenta la profesora Rosa Maria Marcé, de la Universitat Rovira i Virgili, de Tarragona, para el estudio fue necesario un sistema de cromatografía de gases bidimensional integral altamente selectivo que realizó la medición incluso de pequeñas cantidades de N-nitrosaminas y nitrosaminas específicas del tabaco (TSNAs) en cada una de las muestras recogidas. Estos productos considerados como carcinogénicos pueden persistir durante largos períodos de tiempo en el ambiente ya que reaccionan con otros compuestos presentes a su vez en el propio entorno.

Jacqueline Hamilton investigadora principal del estudio, de los laboratorios York’s Wolfson Atmospheric Chemistry, ha comentado que “los no fumadores y especialmente los niños asumen un riesgo que no cesa cuando se apaga el cigarrillo, sino que continúa por el contacto con superficies contaminadas por los gases y partículas provenientes de la combustión del tabaco. Este riesgo no debería ser pasado por alto y debería ser tenido en cuenta de cara a los programas de educación sanitaria relacionados con el hábito tabáquico”.

Según apuntan los informes publicados al respecto, cada año 600.000 personas mueren en todo el mundo debido a la inhalación pasiva de humo de tabaco ambiental, también conocido como humo de segunda mano, por ello muchos países han introducido prohibiciones de fumar en lugares públicos y el hogar se ha convertido en la principal fuente de exposición al tabaquismo pasivo.

El profesor Alastair Lewis, de los laboratorios York’s Wolfson Atmospheric Chemistry y el National Centre for Atmospheric Science, afirma que: "Más del 40 por ciento de los niños tienen al menos un padre fumador y que hay una conciencia pública en general sobre los peligros del humo de segunda mano, pero sin embargo hay poco conocimiento sobre los peligros del humo de tercera mano. Materiales cancerígenos pueden transmitirse de los fumadores a los no fumadores durante el contacto compartido, por ejemplo, con la ropa y las superficies que en las casas entran en contacto con el humo del cigarrillo, alfombras, cortinas, etc…. "

El estudio completo: ‘Exposure to Nitrosamines in Thirdhand Tobacco Smoke increases Cancer Risk in Non-Smokers’ publicado en el “Journal Environment International” está disponible en este enlace.