Estamos formados por miles y miles  de piezas muy pequeñas que nos moldean y nos hacen ser  lo que somos. Estas minúsculas piezas de “lego” son las células. En el artículo anterior pusimos en contexto el lugar que ocupaban las células según se organizan los diferentes niveles de materia que existe en la Tierra. Hoy explicamos qué son estas pequeñas partes y de qué están compuestas.

Una célula es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. De hecho, la célula es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo. De este modo, y según el número de células que posean, los organismos vivos pueden clasificarse en:

  • Unicelulares (una única célula), como pueden ser los protozoos o las bacterias.
  • Pluricelulares (varias células), en el que el número de células es variable, desde unos pocos cientos (nematodos –un tipo de gusanos-) hasta cientos de billones (seres humanos).

Todas las funciones vitales derivan de la maquinaria celular y de la interacción entre células adyacentes; además, ellas guardan  la información genética en forma de ADN, base de la herencia, que  permite la transmisión de ésta generación tras generación.

La aparición del primer organismo vivo sobre la Tierra suele asociarse al nacimiento de la primera célula. Hay muchas hipótesis que especulan sobre cómo ocurrió, pero la teoría más aceptada es la que describe el proceso gracias a la transformación de moléculas inorgánicas en orgánicas bajo unas condiciones ambientales adecuadas; tras esto, dichas biomoléculas se asociaron dando lugar a seres complejos capaces de autorreplicarse.

Existen dos grandes tipos celulares: las procariotas “que comprenden las células de arqueas y bacterias” y las eucariotas “divididas tradicionalmente en animales y vegetales, si bien se incluyen además hongos y protozoos, que también tienen células con propiedades características”. La diferencia entre ambos grupos es dónde se almacena el ADN, ya que el caso de las eucariotas lo hacen dentro del núcleo celular (un compartimento dentro de la célula) y las procariotas carecen de núcleo.

Las nuestras son las del grupo de las células eucariotas y en concreto las animales, las cuales están formadas por diferentes estructuras y orgánulos que desarrollan funciones específicas, lo que supone un método de especialización espacial y temporal, lo que quiere decir que según dónde se encuentre la célula (ojo o nariz) y en qué momento del desarrollo (embrionario o adulto) llevará a cabo unas funciones u otras. Pero la estructura básica es similar en todos los tipos celulares de nuestro organismo y estas partes son:

  • Membrana plasmática: parte externa de la célula que envuelve el citoplasma. Permite el intercambio entre la célula y el medio que la rodea. Intercambia agua, gases y nutrientes, y elimina elementos de desecho.
  • Citoplasma: su función es albergar los orgánulos celulares y contribuir al movimiento de los mismos.
  • Orgánulos:

-Retículo endoplasmático (liso o rugoso) donde suceden muchas reacciones que tiene  lugar en la célula.
-Mitocondrias: encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular; actúan por tanto, como centrales energéticas de la célula y sintetizan ATP, molécula que actúa como moneda de intercambio energético en nuestras célulasy a la que dedicaremos un artículo próximamente.

-Lisosomas: contienen enzimas capaces de digerir bacterias, por ejemplo, muy importantes en células de nuestro sistema inmunitario, nuestras defensas.

-Ribosomas: son los encargados de sintetizar proteínas a partir de la información genética que recibendel ADN transcrita en forma de ARN mensajero (ARNm). El ARNm es lo que sale del núcleo celular al citoplasma, donde se encuentra con los ribosomas y “traducen” la información codificada en el ARNm para dar lugar a proteínas. En próximos artículos trataremos de explicar en detalle este importante proceso.

-Aparato de Golgi: debe su nombre a Camillo Golgi, Premio Nobel de Medicina en 1906 junto a Santiago Ramón y Cajal. Está formado por varios sacos aplanados y su  función es completar la fabricación de algunas proteínas.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.