Los besos nos gustan. Son, sin duda, un increíble placer, y todo lo placentero conlleva felicidad y la felicidad en Knowi es lo que nos mueve.

Pero ¿no es en el fondo absurdo? ¿No sería lo mismo chocar las manos, frotar la nariz, juntar las orejas, soplarnos a la cara o juntar rodilla con rodilla? ¿Qué es lo que hay detrás de los besos en nuestra especie que los hacen tan especial?

Besarse no es nada higiénico. Recordemos que muchos de nosotros, antes de probarlo en nuestra adolescencia, considerábamos los besos como algo repugnante. Besar, de hecho, resulta tan poco natural, tan poco orientado a la reproducción, tan arriesgado a nivel infeccioso, que durante la Edad Media se decretó los besos, al igual que el juego amoroso o los preliminares en general, como actos reprobables.

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Las teorías para explicar el origen de los besos son muchas

Los científicos han estudiado este curioso comportamiento del ser humano durante décadas, sin llegar jamás a una conclusión universal y contundente. Hay quienes creen que los besos son una mera construcción cultural, que fueron aprendidos por algunos grupos a través de la necesidad de la transmisión de comida por parte de madres a hijos.

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Hay tribus que hacen esto pero no se besan, por lo que hay otros científicos que opinan que estas tribus inicialmente se besaban, y que fue la cultura lo que extinguió el hábito. Estos científicos son los que creen que los besos son un acto de carácter instintivo, el cual es anterior a la totalidad de nuestra especie. De hecho, hay otras especies (como los bonobos) que se besan esporádicamente.

Besos, un acto que va mucho más allá de la química

Las teorías para explicar el origen de los besos son muchas.

Hay estudios que afirman que las mujeres son más selectivas cuando eligen pareja y besan a los hombres para olfatear y saborear inconscientemente a un potencial compañero sexual.

Las mujeres buscan hombres que tengan un sistema inmune diferente al de ellas, para así tener hijos más fuertes y sanos, y los besos serían una forma de asegurarse de que se está ante un compañero sexual saludable ya que a través del gusto y del olfato se obtienen pistas biológicas para la compatibilidad, la aptitud genética o la salud general de la pareja.

Estos estudios se han visto reforzados por una nueva investigación de la Universidad de Oxford que sugiere que esta expresión física del sentimiento romántico nos ayuda a evaluar la idoneidad de un pretendiente y, una vez emparejados, puede ser una manera de mantenerlo a nuestro lado.

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Los resultados del estudio, publicados en Archives of Sexual Behavior y en Human Nature, en donde se aprecia que los besos, además de darnos pistas biológicas, son muy importantes en las relaciones largas. Los investigadores descubrieron que la importancia de los besos cambiaba para la gente según si estaban en una relación larga o corta.

Para las mujeres, los besos eran más importante en las relaciones a largo plazo, lo que sugiere que este gesto también juega un importante papel en el apego entre las parejas estables.

Además besar desestresa, se libera oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor, que nos da una fuerte sensación de apego a la otra persona. Por otro lado, los niveles de la hormona dopamina se elevan cuando nos besamos, lo que nos hace sentir deseo por la otra persona y también actúa la serotonina, que es responsable de los pensamientos agradables hacia alguien.

Lo que queda claro es que los besos van más allá de la química. Nos hacen felices y unen lazos entre las personas.

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Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.