El sentido de confianza debe partir de nosotros mismos hacia los demás de una manera creciente y paulatina y, por supuesto, moderada. Pero no nos olvidemos que la confianza que tenemos en los demás parte de la que profesamos por nosotros mismos.

Confiar en la posibilidad de superación es entender las limitaciones de los otros. Se trata de un intercambio constante de energía, la cual debemos procurar que sea en principio positiva aunque del otro lado no siempre encontremos una respuesta acorde. La clave de una buena convivencia familiar, comunitaria y hasta universal es la confianza en distintos órdenes. Sin la misma permaneceríamos aislados de nuestro entorno próximo, ocultando una condición inevitable en esta clase de comportamientos, que es el haber dejado de creer en nosotros mismos y culpar a los demás.

Confiar es arriesgarse a lo desconocido y expresar ese sentimiento en diferentes contextos. Es confianza la que dirigimos hacia el taxista que cogemos, al panadero, peluquero…y lo es también la que elegimos demostrarle a una persona para que sea nuestra pareja. Por lo común desligamos responsabilidades en nuestros semejantes para no hacernos cargo de nuestras carencias a la hora de relacionarnos con otro.

Las relaciones de toda índole se basan en la confianza, la cual es innata en una persona de estructura psíquica sana, al igual que lo es la desconfianza como contrapartida al primer indicio de duda o confusión. Por lo tanto, una tarea indispensable a la hora de relacionarnos con nuestros semejantes, es empezar a descubrir qué soy capaz de hacer por ellos o de qué manera voy a retribuir lo que hicieron por mí. Eso de dar sin esperar nada a cambio, es una bonita frase hecha, insustancial y refutable ya que sin duda debemos esperar reciprocidad, porque sin ella la confianza se desvanece y aparece ante nosotros un ser incapaz de dar afecto, o alguien demasiado preocupado por sí mismo y su mundo como para perder tiempo en compartirlo con nosotros.

¿Ser “confiado” es sinónimo de ser bueno? Si recibimos lo mismo en compensación no, no es sinónimo de ser bueno ni tonto. Y cuando se habla de compensación tenemos que tener claro cuál es nuestra escala de valores y qué es lo que esperamos de los demás para no frustrarnos. Para determinadas personas un acto sencillo es suficiente y sin embargo otras necesitan muchas más muestras de confianza por parte de los demás. Eso sí, empieza a replantearte que algo pasa cuando sólo das para no recibir ninguna muestra de confianza por parte de tu entorno.

No creemos dudas donde no las hay ni sembremos especulaciones innecesarias, pero tampoco mantengamos una conducta proclive a generar la atracción indiscriminada de los demás, porque de ese modo es improbable que logremos relaciones estables. Ya sabéis lo que os decimos siempre desde Knowi…sé tú mismo!


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.