El síndrome de la vejiga tímida o conocido medicamente como paruresis es un proceso más frecuente y común de lo que parece, se da tanto en hombres como en mujeres, y al igual que hay personas que padecen diferentes miedos, las personas con este síndrome sienten una especial “timidez” y ansiedad a la hora de ir a orinar a lugares públicos, compartidos y comunes.
Esta situación genera una sensación de “disconfort” importante, ya que además de la mayor o menor urgencia en la micción, lo que se produce es una imposibilidad de evacuar la orina en presencia de otras personas, en lugares públicos en los que no hay la necesaria intimidad.
Esto que podría parecer un trastorno menor, en las personas que lo padecen pueden llegar a sufrir consecuencias psicológicas importantes debido a la sensación de ansiedad, nerviosismo y preocupación que se produce, especialmente si coincide con situaciones sociales comprometidas, además de los efectos orgánicos que también pueden aparecer con el tiempo.
En estos casos de paruresis además se suele producir el fenómeno de la retroalimentación, es decir que llegado el momento, cuanto más se piensa en el problema, más se agrava la situación, llegando a ser prácticamente imposible la evacuación de la vejiga. En estos casos sin duda que la mejor recomendación es acudir a un especialista, al que podamos contarle con confianza nuestra situación y que él a su vez nos pueda recomendar la mejor forma de abordar este problema.
En cualquier caso los expertos recomiendan una serie de medidas que pueden ser útiles llegado el caso.

  • Evidentemente beber menos líquidos ayuda, pero no debemos de olvidar que un pensamiento reiterativo sobre un temor exacerbado puede retroalimentarlo y hacer que a pesar de todo, tengamos una necesidad perentoria de acudir al baño y además y en todo caso no serviría nada más que para enmascarar este problema.

 

  • Un buen consejo es adquirir confianza a través del soporte que nos pueden dar otras personas de nuestro entorno en los que confiemos, pudiéndonos acompañar al baño. También puede ser útil frecuentar los baños públicos para otros menesteres como lavarse las manos ya que la frecuentación nos puede ayudar a fomentar un hábito que contribuya a superar nuestros temores.

Cuando estos simples consejos no surten el efecto, la ayuda psicológica desarrollada por profesionales se hace fundamental y para ello nada mejor que acudir a un experto que ayude a superar este “inadvertido” pero relevante problema que cada cual sufre en silencio.