El tabaco sigue siendo un problema de salud pública en nuestros días, muchas son las campañas que se han desarrollado en su control y erradicación y mucho es el dinero que se ha invertido en estos menesteres, pero al final los resultados hablan por sí solos, y en un reciente informe elaborado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), se muestra con toda la crudeza y el rigor, cómo el problema del tabaquismo se ceba especialmente en la población más joven, en el entorno de la pubertad, la adolescencia e incluso la infancia.

 

El citado informe pone de manifiesto que cerca del 50% de los chavales que se encuentran en un rango de edad de entre 16 y 18 años consumen tabaco habitualmente y que un 25 % lo hacen ya a edades más tempranas, es decir, entre los 14 y los 16 años. En edades infantiles también hay consumo, pero es en este rango donde el contacto con el tabaco se produce en forma de “fumador pasivo”, puesto que en ellos se ha visto una presencia elevada de “cotinina”, un producto de transformación de la propia nicotina que permanece durante 48 ó 72 horas en la sangre de quien inhala el humo procedente de la combustión del tabaco.

Aproximadamente el 10% de todos los fumadores son adolescentes y es en este periodo de la vida cuando se produce el fenómeno de la adicción según afirman los expertos. Otra cifra impactante corresponde a los niños asmáticos que son “fumadores pasivos”, el informe apunta a que aproximadamente el 42% de estos pacientes lo son en este segmento de edad tan temprano, con todas las consecuencias negativas que ello tiene para su salud y para la evolución de su proceso que en ocasiones puede llegar a ser realmente grave por las exacerbaciones y las crisis agudas.

El 10% de todos los fumadores son adolescentes y es en este periodo de la vida cuando se produce el fenómeno de la adicción según afirman los expertos.

Los hijos de padres que fuman se ha demostrado que presentan un número mayor de cuadros catarrales, de faringitis y otitis así como de neumonía e incluso algunos tipos de cáncer relacionados con el hecho del tabaco y fundamentalmente con el fumador pasivo en estas edades, cáncer de pulmón, cerebrales y leucemias son los más frecuentes (hasta el 15% de los tumores que hacen su aparición en la infancia, se relacionan con este fenómeno conocido como “fumador pasivo”).

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Al parecer la ley antitabaco promulgada y aprobada en el año 2006 no ha tenido todo el recorrido que debiera, puesto que todavía nos encontramos con estas cifras tan impactantes en las edades más tempranas de la vida. Los expertos y especialistas apuntan a la necesidad de tomar nuevas medidas restrictivas, informativas y de prevención, además de la prohibición a su publicidad establecida por la Unión Europea (UE) en aquel momento.

El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo propone medidas como, modificación de la fiscalidad del tabaco, regulación estricta de la publicidad, protección de los niños, existencia de más espacios sin humo, ayudas para dejar de fumar, etc… Las prohibiciones integrales solo reducirían el consumo en un 6-7% afirman los especialistas en esta materia.

Por todo ello, desde las sociedades científicas se aboga por profundizar más en todo tipo de medidas de control, de información y de educación sanitaria, de tal forma que se explicite a la población las auténticas consecuencias del consumo del tabaco en “campañas que expliquen las consecuencias reales del tabaquismo”.