Existen unas tres mil especies diferentes de ofidios en todo el mundo y tan solo el 15% son peligrosas para el ser humano. Ocurren unas 45.000 picaduras de serpiente cada año, de las cuales 7 u 8 mil son venenosas. Las más frecuentes son las picaduras de cobras, víbora cobriza, coral, mocasín de agua y cascabel.

Diversas serpientes que se encuentran en los zoológicos. La mayoría de las ocasiones ocurren en pacientes entre 17 y 27 años y se suelen producir o bien de forma casual o porque molestan al ofidio de alguna forma tratando de manipularlas.

Los síntomas de una picadura o mordedura incluyen primero sensación de angustia con sus manifestaciones características como sensación nauseosa, vómitos, taquicardia, diarrea, sudoración fría o diaforesis, nerviosismo e intranquilidad, etc… a continuación la sintomatología local con el edema, el dolor, el cambio de color (si la serpiente era venenosa) y la inflamación se puede complicar con otro tipo de síntomas más generales y sistémicos que afectan al resto del organismo, estos síntomas dependerán del tipo de serpiente y de las enzimas que en forma de veneno ha podido inyectar en el torrente sanguíneo. Son frecuentes la fiebre, la visión borrosa, la dificultad respiratoria, la taquicardia, las nauseas y vómitos, las alteraciones neurosensoriales y motoras en extremidades, la sensación de mareo, la confusión y aturdimiento, la debilidad y el cansancio, las hemorragias y la sed e hipotensión consiguiente, el estado de shock en los casos más graves y complejos, etc…

En caso de mordedura hay una serie de sencillos consejos que nos pueden ayudar a resolver la situación:

  • Mantener a la persona calmada. Limitar el movimiento del paciente.
  • Tratar de mantener el área de la picadura por debajo del nivel del corazón para reducir el flujo del veneno. (Si se dispone de una bomba de succión, seguir las instrucciones del fabricante).
  • Retirar cualquier anillo u objeto constrictivo. Colocar una férula para ayudar a controlar el movimiento.
  • Si el área de la mordedura comienza a hincharse y a cambiar de color, es probable que la serpiente sea venenosa, en cuyo caso vigilar los signos vitales como temperatura, pulso, ritmo respiratorio y presión arterial. Si hay signos de shock, como palidez, hay que cubrir y tumbar a la persona, permaneciendo con los pies a más o menos 30 cm del suelo.
  • Conseguir ayuda médica de inmediato.
  • Si es posible describir el tipo de serpiente. Una advertencia, una serpiente puede morder durante varias horas después de muerta (por reflejo).

No hay que permitir que la persona realice movimientos, están contraindicados el uso de torniquetes, pues incrementan los síntomas locales, pudiendo producir aumento de la gangrena, mayor inflamación y necrosis irreversibles (Únicamente en aquellos casos en los que el paciente se encuentre a más de una hora del hospital se podría aplicar un torniquete linfático con banda ancha, que se irá aflojando durante 30 segundos cada 15 minutos). No hay que realizar corte alguno en el área de la mordedura y mucho menos succionar el veneno con la boca. No hay que dar estimulantes ni analgésicos a la persona, a menos que el médico así lo indique, ni nada por vía oral y por supuesto no hay que levantar el lugar de la picadura por encima del corazón.

En cualquier caso siempre lo mejor es prevenir evitando lugares donde las serpientes se puedan esconder, como bajo las rocas y troncos. Abstenerse de manipularlas o provocarlas de cualquier forma, usar pantalones largos y botas, tantear con un bastón por donde se va a pasar antes de entrar en un área donde no se puedan ver bien los pies (las serpientes tratan de evitar al ser humano si se les advierte). Llevar un botiquín con un contenido adecuado.

El tratamiento llevado a cabo en un centro sanitario ha de ser aplicado lo antes posible e incluye además de medidas sintomáticas intensivas y de manejo de la herida, el uso de antivenenos y sueros antiofídicos específicos para cada tipo de serpiente. No se deben olvidar otras medidas adyuvantes como la aplicación de suero, vacuna antitetánica y si hubiera signos de infección antibióticos (cefalosporinas o penicilinas, siempre y cuando el herido no tenga alergias a estos antibióticos, si es así habrá que recurrir a otros).