No cabe ninguna duda que la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC es una de las principales causas de morbi-mortalidad en nuestro medio.

Las causas son múltiples, pero sin duda la relación entre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y tabaco es muy considerable (entre un 20% y un 25% de los fumadores desarrollan la enfermedad y hasta 9 de cada 10 muertes relacionadas con esta enfermedad se deben al tabaco).

Las enfermedades profesionales como la asbestosis, la antracosis o la silicosis, así como otros procesos idiopáticos de características inmunológicas que provocan fibrosis pulmonar y la propia contaminación atmosférica constituyen el núcleo duro de esta enfermedad.

Según datos del estudio EPI-SCAN, la prevalencia de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (enfisema pulmonar y bronquitis crónica fundamentalmente) alcanza el 10,2% de los adultos entre 40 y 80 años y afecta a unos dos millones de españoles.

La EPOC causa hasta un 10%-12% de las consultas en Atención Primaria, y un 35%-40% por ciento de las consultas de Neumología y es responsable del 7% de los ingresos hospitalarios; estas son las cifras que enmarcan una patología crónica y grave que supone una carga relevante de enfermedad en términos de calidad, discapacidad y mortalidad.

Síntomas de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

La sintomatología viene derivada de la afectación pulmonar, con alteración de sus flujos y capacidades pulmonares. La disnea o dificultad respiratoria, la tos o expectoración productiva con moco en mayor o menor cuantía en dependencia de la causa, las sibilancias (sonido agudo como un silbido que hace el aire al pasar por las vías respiratorias congestionadas), el cansancio o astenia, la fatiga, la taquicardia o aumento del pulso cardiaco y la sensación de mareo e inestabilidad ocasional son los principales síntomas de este proceso crónico y progresivo (tos y expectoración en la mayor parte de los días durante 3 meses al año, en al menos 2 años consecutivos).

Uno de los motivos de la importante carga sanitaria de la EPOC son las exacerbaciones, estas tienen un impacto negativo en la calidad de vida, generan una importante carga sanitaria, contribuyen a la progresión de la enfermedad, e incluso afectan a su pronóstico, máxime teniendo en cuenta que  se prevé una tendencia en ascenso en su incidencia y prevalencia hasta llegar a ser la tercera causa de muerte en el 2020 tras el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

Diagnóstico y tratamiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

Un diagnóstico correcto y precoz de la EPOC mejora el abordaje de la patología y, consecuentemente, su pronóstico. Los especialistas defienden la importancia del control de los síntomas de la patología pues los pacientes más sintomáticos tienen un mayor riesgo de agudizaciones y un peor pronóstico.

Los medicamentos empleados para tratar la EPOC abarcan los inhaladores (broncodilatadores) para ayudar a abrir las vías respiratorias, los esteroides inhalados u orales para reducir la inflamación pulmonar y los antinflamatorios para reducir la inflamación en las vías respiratorias. Todo ello asociado a rehabilitación y oxigenoterapia en casos concretos más desarrollados.

En este sentido, es destacable la contribución de la broncodilatación dual en el control de la sintomatología. La combinación de dos broncodilatadores de acción prolongada en el tratamiento de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica potencia de manera importante el efecto broncodilatador. Incrementar la broncodilatación conllevará  un aumento del FEV1 (aire que se expulsa durante el primer segundo de la espiración forzada), una mejoría de la capacidad inspiratoria, y en definitiva, un mejor control de la sintomatología y de la calidad de vida.

Estos datos y conclusiones han sido aportados en el marco de las jornadas “La Segunda Mirada” organizadas por Novartis, un encuentro de especialistas en Atención Primaria y Neumología donde se han analizado los retos en el diagnóstico de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.