Pasar unos días en La Rioja es una buenísima opción para los amantes del vino…pero también para los que no lo son.

Y es que La Rioja es mucho más que taninos, sulfitos, aromas y bodegas, que también, sino que es cuna del arte prerrománico en España y los paisajes y naturaleza que alberga son dignos de más de una fotografía.

Como “base de operaciones” Albelda de Iregua, a escasos 15 minutos en coche de Logroño, desde ahí recorrimos la geografía riojana en lo que casi podría haberse denominado “gymkana” turística. Nuestra agenda era apretada si queríamos no dejar sin visitar lo que más nos había llamado la atención de primeras, aunque está claro que ni en un par de viajes más tacharemos el mapa de La Rioja casi al completo.

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Cañón del río Leza

 

Nuestra primera incursión  estuvo dedicada a saciar nuestro apetito, ya que la hora de llegada a nuestro hotel-bodega coincidía por casualidad con la hora de la cena. El sitio elegido: Asador Don Cosme. Uno de esos sitios difícil de olvidar, y no sólo por la calidad de sus platos, sino también, y no menos importante, por el trato que recibimos.

A la mañana siguiente visitamos la reserva del Cañón del río Leza antes de ponernos en marcha dirección San Millán de la Cogolla, donde gracias a la previa reserva que realizamos desde Madrid, pudimos visitar el Monasterio de Suso. Para visitar el de Yuso no es necesario reservar, sólo hacer cola. Ambos Monasterios de Suso y Yuso fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 4 de diciembre de 1997, por razones históricas, artísticas, religiosas, lingüísticas y literarias. Los monasterio de San Millán son conocidos como “cuna de la lengua”, “cuna del castellano”, o “cuna del vascuence” ya que hace más o menos mil años, un monje de San Millán se enfrentó a un códice escrito en latín y fue tomando notas para comprender la gramática y aclarar los significados. Esas notas se llaman glosas, las Glosas Emilianenses. Lo más novedoso es que esas glosas están redactadas, conscientemente, en el habla del pueblo, en romance, y pueden presumir de ser la primera página de la literatura española. Es interesante que en este mismo Códice, aunque en otras páginas, se recogen también dos anotaciones, hechas por el mismo monje, en vascuence. Se trata del más antiguo testimonio escrito conservado de dicha lengua.

Para poner el broche final al día fuimos hasta Santo Domingo de la Calzada, ciudad ligada al Camino de Santiago desde su fundación por Domingo García hacia el año 1040. Viendo las dificultades que los peregrinos rumbo a Compostela encontraban al atravesar la zona, trabajó para facilitarles el recorrido con la construcción de un puente que permitiera salvar el curso del río Oja, un hospital donde refugiarse, una calzada que uniera Nájera con Redecilla del Camino (Burgos) y una pequeña iglesia. A su muerte, el 12 de mayo de 1109, fue enterrado en el camino que había trazado. Sus seguidores mantuvieron el pequeño núcleo de población, que con el tiempo adoptaría su nombre, y continuaron su obra con la creación de una cofradía. Cabe mencionar esta famosa frase unida siempre a este lugar: SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, DONDE CANTO LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA. No dejes de leer la historia de por qué se dice esta frase aquí.

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Sillería del coro de Santa María La Real.

 

Dedicamos una mañana entera a visitar la Bodega y Museo de la Dinastía Vivanco, en Briones. Muy recomendable ya que en un solo lugar puedes apreciar toda la complejidad y la belleza del vino gracias a sus más de 9.000 metros cuadrados. Nos acercamos hasta Haro para poder degustar sus increíbles pinchos y de vuelta, antes de llegar a Logroño para seguir con nuestra ruta de pinchos riojanos por la archiconocida calle Laurel, nos detuvimos a visitar Nájera, en concreto el Monasterio de Santa María La Real de donde destacaría la sillería del coro, en perfecto estado de conservación.

Y Logroño bien merece patearla y no sólo de pinchos. El Camino de Santiago hizo de ésta una de las poblaciones más importantes de la ruta, dejando un interesante conjunto monumental estrechamente vinculado al tradicional paso de peregrinos. Abundan los templos en esta ciudad: Catedral de santa María la Redonda, Santa María de Palacio o la iglesia de San Bartolomé.

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Viñedos en Briones.

 

La rica huerta riojana permite elaborar algunas de las especialidades que conforman la reconocida tradición culinaria riojana. Espárragos, alubias, pimientos, alcachofas y otras verduras y legumbres se convierten en la base de una larga lista de platos como la menestra de verduras, las patatas a la riojana, las chuletillas de cordero y cabrito al sarmiento o los pimientos rellenos.

Hablar de Rioja es sinónimo de grandes vinos españoles. Desde hace décadas, los caldos riojanos, protegidos por una Denominación de Origen propia, son referencia obligada en toda España y en el extranjero, pero espero que este artículo ayude a ver La Rioja desde otra perspectiva.