“Era una persona normal, simpática, agradable, no entiendo cómo no nos dimos cuenta” Esta es la frase más repetida por conocidos, amigos y familiares del entorno de personas que deciden suicidarse. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado el primer estudio que analiza este asunto de forma global con datos de 172 países entre 2000 y 2012.

El suicidio es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte.Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión y que los parientes de los suicidas tienen un riesgo más elevado (hasta cinco veces más) de padecer tendencias al respecto. Los padecimientos psíquicos se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio; entre ellos, aparte de la depresión se encuentran también los trastornos de ansiedad y las adicciones.

Cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo, eso supone unas 800.000 al año y una media de 11,4 por cada 100.000 habitantes.

“Este informe es una llamada a la acción para hacer frente a un gran problema de salud pública que ha sido envuelto en un tabú durante demasiado tiempo. El estigma impide a muchos ciudadanos pedir ayuda y, cuando lo hacen, muchos no la encuentran en los sistemas de salud. Sin embargo, los suicidios son prevenibles”,  explicó Margaret Chan, directora general de la OMS. Advierten que cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo. Eso supone unas 800.000 al año y una media de 11,4 por cada 100.000 habitantes.

La OMS llama a un esfuerzo internacional coordinado para combatirlo y reducir en un 10% el número de muertes por esta causa. “Una estrategia nacional enuncia el compromiso claro de un gobierno con relación al problema del suicidio”, afirma la organización para la salud de Naciones Unidas en su informe. Aunque el impacto del suicidio varía mucho entre países, a nivel mundial, los suicidios representan un 50% de todas las muertes violentas registradas entre hombres y un 71% entre mujeres. Pese a lo abultado de estas cifras, solo 28 países cuentan con estrategias nacionales de prevención del suicidio.

El informe detalla varios ejemplos para demostrar que las estrategias de prevención funcionan, como la que se puso en marcha en Japón gracias a una ley aprobada en 2006 que implicó a varios ministerios y que pretendía poner freno a la escalada que había empezado a finales del siglo XX. Tres años después el número de suicidios empezó a bajar después de una década de alzas, aunque todavía tiene una de las tasas más altas del mundo, con 18,5 por cada 100.000 habitantes.

Quitarse la vida es un acto impulsivo y que si se logra que quien lo va a hacer piense sobre ello, es más probable que no llegue a intentarlo.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.