Tema tabú y chistoso al mismo tiempo, la erección matutina es la protagonista de un estudio muy detallado publicado en la revista especializada The Journal of Sexual Medicine. En él se responde a algunas preguntas que siempre han estado en el aire, como si suceden únicamente por la mañana o si se dan a lo largo de la noche, si a las mujeres les ocurre algo parecido o por qué ocurren.

Se ha demostrado que a lo largo de toda la noche se producen erecciones, lo que ocurre es que la única de la que se es consciente es la “mañanera”, pero el fenómeno se produce durante el sueño, generalmente en relación con las fases REM (sueño de movimientos oculares rápidos, por sus siglas en inglés). En adultos, se sabe que los niveles de testosterona también influyen en el fenómeno, aunque les sucede a todos los hombres salvo aquello con problemas de disfunción eréctil. Es por lo tanto un comportamiento natural de un órgano sano, que se manifiesta a lo largo de la vida de todos los hombres, con variaciones en función de la edad.

shutterstock_186411425

Las mujeres durante esta fase del sueño experimentan un aumento del flujo sanguíneo hacia su clítoris, algo similar a lo que les ocurre a los hombres.

Siempre ha habido muchas teorías sobre por qué ocurre y ya Platón pensaba que se trataba de una rebelión del cuerpo, algo que se mantuvo durante mucho tiempo. Hoy día se puede afirmar que es un fenómeno espontáneo y que se da con naturalidad en sujetos sanos, ya que estas erecciones nocturnas se ven negativamente afectadas cuando se producen cuadros graves de fatiga, ansiedad o depresión. Al igual que se manifiestan en mayor número a lo largo de la noche en individuos que duermen bien y sueñan mucho, seguidos de quienes duermen mal pero sueñan bien y por último estarían los sujetos con mal dormir y sueños pobres.

Otra de las teorías es que estas erecciones matutinas estaban relacionadas con las ganas de orinar. El psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, uno de los grandes pioneros del estudio de la sexualidad humana durante el siglo XIX, estaba convencido de ello. Pero estaba equivocado, aunque, no obstante, la conexión de la vejiga y de la erección con los nervios sacros puede desencadenar en algún caso esa respuesta refleja.

Hoy en día, la mayoría de los científicos suponen que representan un mecanismo destinado a proteger la integridad de los tejidos de los cuerpos cavernosos del pene. Es decir, un ejercicio espontáneo en el que son las arterias las que hinchan el pene con sangre rica en oxígeno para revitalizar y regenerar sus tejidos. Además, sirven a los especialistas para determinar si los casos de disfunción eréctil tienen un origen fisiológico o psicológico.