Bulimia, obesidad, ansiedad, depresión, hipoglucemia, prediabetes, candidiasis, todos ellos son consecuencia de la adicción al azúcar, es decir a la sacarosa refinada. Se encuentra en el 99% de los alimentos y además, nos encanta…

Así como otras sustancias crean marginación social a quienes las consumen, el azúcar no, más bien los anuncios, las gigantes corporaciones alimenticias y la situación social nos empujan a consumirlo.

En los últimos 150 años el azúcar se ha ido metiendo en nuestra sociedad, poco a poco, hasta el punto de que no concebimos nuestra alimentación sin él.

Oro blanco que endulza nuestra vida, pero también una sustancia incluso más adictiva que la cocaína y la morfina, como demostró el año pasado un experimento con ratas en el laboratorio del Connecticut College: cuando los roedores podían elegir entre cocaína y azúcar, la mayoría eligió lo segundo, incluso en ratas que antes habían probado la cocaína, demostrando el gran poder de adicción del dulce.

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El azúcar o carbohidrato sacarosa refinada, cuya composición química es C12H22O11, tiene un poder adictivo muy elevado ya que cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina, la cual, como parte de las muchas acciones que inicia, promueve la captura por parte de las células de los músculos de la mayoría de los aminoácidos, excepto del triptófano.

Los niveles en sangre del triptófano aumentan en proporción directa a la cantidad de carbohidratos que consumimos. El problema viene porque el triptófano es precursor de la serotonina y se aumenta la secreción de ésta debido a que su producción se ve sobreestimulada por la cuantiosa presencia de su precursor. A la serotonina es un neurotransmisor se la conoce como la “hormona del placer”, además de como la “hormona del humor”.

azúcar

El azúcar es más adictivo que la cocaína o la morfina.

Sigamos…una vez que se produce el consumo de azúcar, la persona comienza a sentirse mejor, lo conocido como el efecto de euforia, aunque de menores magnitudes si lo comparamos con otras sustancias psicoactivas. Como hay una alta concentración del neurotransmisor serotonina, el cuerpo humano se autorregula enviando una señal para que se deje de producir.

Así se genera una cadena que rompe el natural equilibrio de la producción y parada de la producción; y como casi todos los alimentos que consumimos contienen azúcar, provocamos a nuestro organismo que se encuentre en un estado más excitado de lo normal y que se acabe volviendo “tolerante” a altas cantidades de azúcar y nos pida más para sentir el mismo efecto de excitación.

Llega el desánimo, el bajón, el cansancio, dolor de cabeza, podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados hasta que se eleve de nuevo el nivel de glucosa. La gravedad de la crisis depende de los niveles de ingesta de azúcar a los que estemos habituados y de la persona en sí, ya que habrá mucha gente que al leer este artículo no se sienta identificado, y es que como bien sabemos, a cada uno le afectan las cosas de forma diferente.

El grado de dependencia de azúcar varía según el individuo tenga un organismo más o menos tendente a las adicciones.

Resulta pues increíble la casi total ignorancia que nos rodea. Lo más que se ha conseguido es obligar a indicar en la etiqueta de los productos industriales si contienen azúcar, cosa que aparece prácticamente en el 90% de los mismos ya que ¡incluso los productos salados son conservados en azúcar!

Hay alimentos que ayudan a regular las concentraciones de azúcar en sangre, y calmar el ansia por comer alimentos que contengan el citado azúcar: los cereales integrales o la verdura fresca son dos opciones perfectamente válidas en este sentido.

Si identificas tres o más de los síntomas enumerados a continuación, tu organismo puede presentar una alteración de la regulación de la insulina y la glucosa, y deberás acudir a tu médico:

  • Dificultad para concentrarte.
  • Consumo excesivo de cafeína, chocolate o tabaco.
  • Sudoración excesiva.
  • Sed excesiva.
  • Dificultad extrema para levantarte de la cama.
  • Somnolencia, (sueño), a lo largo del día.
  • Irritabilidad si no comes frecuentemente.
  • Necesidad de dormir más de ocho horas cada noche.

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