La escritura expresiva ayuda a los pacientes oncológicos a reducir los síntomas producidos por el cáncer mejorando su capacidad física y ayudando a reducir la fatiga, tal y como recoge un reciente estudio publicado en Journal of Clinical Oncology.

En enero de 2014 el novelista sueco Henning Mankell (autor de la serie Wallander) fue diagnosticado de cáncer. Tenía un tumor en la parte posterior del cuello y en el pulmón, y la enfermedad podía haberse extendido a otras partes de su cuerpo, según él mismo ha relatado. Prácticamente de inmediato comenzó a escribir una columna en el diario sueco Göteborgs-Posten. En su columna hablaba de su propia experiencia, de su tratamiento, de sus pensamientos más profundos, de sus miedos y lo hace todo desde la perspectiva de la vida, no desde el de la muerte. Por desgracia, ayer nos dejó tras luchar contra esta enfermedad durante más de un año. Siempre nos quedará su maestría y un personaje inolvidable, el detective Kurt Wallander.

Pero no es ni muchísimo menos el único caso de escritor que recurre a la escritura para contar su experiencia con la enfermedad, ya sea con el cáncer o con otras enfermedades complicadas.

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El historiador británico Tony Judt fue diagnosticado a los 61 años de esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neurológica degenerativa y devastadora. A medida que se va desarrollando deteriora las neuronas motoras, pero mantiene intacto el pensamiento. Durante los dos años que sobrevivió tras el diagnóstico terminó Pensar el siglo XX y el artículo Noche, en el que contaba al detalle algunos de los síntomas de su enfermedad. El chileno Roberto Bolaño y el portugués Antonio Lobo también encontraron en la escritura un refugio.

Y es que la llamada “escritura expresiva” ha demostrado tener efectos positivos en los pacientes de cáncer. En marzo se publicó el estudio más importante realizado hasta el momento. Investigadores del Anderson Cancer Center de Texas estudiaron los efectos de la escritura como terapia en 300 pacientes de cáncer de riñón de ambos sexos. A  150 se les pidió escribir sobre hechos cotidianos de la enfermedad, dieta, horas de sueño, etc. En la otra mitad se probó la escritura expresiva. Su objetivo era hablar de temas más profundos, de sus angustias, del futuro, de cómo les había cambiado la vida la enfermedad, etc.

Los responsables del estudio consideran que la escritura expresiva puede servir para ordenar emociones de manera que se eliminan los pensamientos intrusivos, el estrés y mejorando el funcionamiento del sistema inmunitario.

Se establecieron solamente cuatro sesiones de escritura de veinte minutos cada una y se analizaron después de uno y diez meses. Los resultados se dejaron ver a pesar de tratarse sólo de cuatro sesiones. No había mejorado síntomas relacionados con el descanso, la calidad del sueño ni la depresión, pero sí mejoraron su capacidad física y sentían menos fatiga de aquellos pacientes que habían realizado las sesiones de escritura expresiva.

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Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.