La música y especialmente aquella que nos agrada, sin duda que es un arquetipo que afecta positivamente a nuestro organismo a través del estímulo de zonas neuronales de nuestro cerebro generadoras de emociones y de recuerdos asociados, además supone un estímulo evidente de neurotransmisores relacionados con sensaciones de placidez y bienestar.

De todos es sabido que escuchar música nos hace muchas veces sentirnos bien con nosotros mismos y con el entorno. Un estudio publicado recientemente nos lleva más allá y pone de manifiesto los efectos en el cerebro de nuestras melodías preferidas. Los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista científica “Scientific Reports”, una de las publicaciones de mayor impacto de la editorial Nature.

Una melodía, una canción, provoca en el organismo una reacción evidente que puede ir desde la sensación placentera de relajación, hasta la evocación de recuerdos, pasando por un estímulo evidente a nuestras capacidades vitales. Lo que está fuera de toda duda es que la música provoca reacciones orgánicas que pueden ser muy positivas llegado el caso. Estas reacciones sin duda que han de ser tenidas en cuenta de cara a posibles terapias relacionadas con un sinfín de patologías no solo de carácter neurológico sino con otras relacionadas con la medicina psicosomática así como con fenómenos de ansiedad, angustia, depresión y estrés motivados por diferentes causas.

Los primeros acordes de nuestra canción o melodía favorita desencadenan un patrón común de actividad cerebral –se generan pensamientos y recuerdos– independientemente de la persona que disfrute de la melodía. Sin embargo, hasta ahora no se conocía cómo se produce dicha activación en el cerebro. Los hallazgos, publicados en “Scientific Reports” podrían llegar a explicar por qué diferentes personas describen sentimientos y recuerdos similares al escuchar su pieza musical favorita, tanto si es una composición de Beethoven o de Snoop Dogg por ejemplo y sin ir más lejos.

shutterstock_115294210Para entender por qué la gente tiene experiencias comparables, el grupo de investigación estadounidense evaluó las diferencias en las redes funcionales del cerebro (utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, fMRI) en 21 personas que escucharon diferentes tipos de música, incluyendo rock, rap, y melodías clásicas.

Los científicos identificaron modelos sobre la conectividad cerebral asociada a las canciones favoritas y demostraron que un circuito importante en los pensamientos introspectivos –la red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN, en inglés)– se conecta más cuando se escucha la música preferida.

Jonathan Burdette, profesor del Centro Médico Wake Forest Baptist (EE UU) y uno de los principales autores del estudio explica que “aunque no entendemos completamente lo que hace la DMN, es probable que tenga un papel importante en la determinación de quiénes somos y cómo encajamos en el mundo”. Los expertos se refieren a esto como pensamientos autoreferenciales.

El trabajo pone de manifiesto que la escucha de una canción favorita altera la conectividad entre las áreas cerebrales auditivas y el hipocampo, una región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones y los recuerdos.

Los expertos comprobaron así que al oír las melodías favoritas se produce una desconexión de las áreas de procesamiento de sonido del cerebro en las zonas de codificación de la memoria de dicho órgano. “Esto se debe probablemente a que al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones”, subraya Burdette.

Para los autores, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones en la terapia musical, sobre todo en la elección apropiada de la música capaz de involucrar a los circuitos cerebrales dañados.