Salidas al campo, un poquito de running para lucir cuerpazo, un partidito de fútbol con los amigos, un paseo aprovechando la buena tarde que ha quedado… ¿Quién no ha sufrido alguna vez un esguince o una torcedura? Está considerada una lesión ligada al mundo del ejercicio físico pero es, sin embargo un percance que acontece de manera frecuente dentro de las actividades del día a día. Un mal apoyo al caminar, la acción refleja de apoyar la mano ante una caída, por ejemplo, pueden desembocar en este tipo de lesión.

Un esguince se define como un daño estructural parcial en las fibras que conforman un ligamento sin llegar al punto de ruptura del mismo.

Los ligamentos, son estructuras formadas por, sirva como ejemplo gráfico, una especie de cordones fibrosos. Se ubican en todas las articulaciones del cuerpo, confiriéndoles estabilidad y, uniendo los huesos entre sí. Estos nexos de unión articular, se ven sometidos a una serie de lesiones, en su mayoría desconocidas por los pacientes, de relativa importancia dependiendo de cómo se vean afectadas las estructuras ligamentosas de la articulación.

Un esguince se produce a consecuencia de un hecho concreto, en este caso, un estiramiento por encima del límite de elasticidad del ligamento, al ser éste el primero en absorber los estiramientos a los cuales son sometidas las articulaciones.

A continuación síntomas y tratamiento adecuado de un esguince:

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1. Síntomas de un esguince

a) Dolor intenso en la articulación: Suele derivar en la imposibilidad de mover la articulación afectada.

El esguince se distingue fácilmente de una luxación o fractura, que pueden aparecer por las mismas causas, ya que tras un esguince la articulación no presenta deformidad; obviando la propia hinchazón inherente al esguince, el aspecto es normal.

b) Aparición de hematomas: Es menos frecuente e implica la ruptura de algún vaso sanguíneo de la zona afectada por el esguince.

c) Calor local: Incremento de la temperatura en la zona, derivado de la inflamación.

d) Alteración de la sensibilidad localizada en la zona del ligamento lesionado.

Sin lugar a dudas, como en todo tipo de lesiones, la prevención es el mejor tratamiento. Realizar un calentamiento “adecuado”, proporcionará a las articulaciones la preparación necesaria para evitar percances. Se debe aplicar en cada caso una tabla de ejercicios próximo en grado de exigencia a la actividad física a realizar. Es vital preparar nuestro cuerpo. Pero ya se sabe que en ocasiones aunque tomemos muchas precauciones la lesión se produce y en ese caso debemos tratarla.

Es muy importante acudir a nuestro médico para que haga un diagnóstico del tipo de esguince y descarte lesiones asociadas que compliquen nuestra recuperación como desgarros o roturas de ligamentos, arrancamiento o fisuras óseas.

2. Tratamiento primario del esguince

Este tratamiento se basa en acciones sencillas, pudiendo realizarse de manera particular, siendo muy útil y efectivo en todo tipo de esguinces si bien, en casos graves o, si se quiere reducir el periodo de recuperación, debe combinarse con tratamiento con medicamentos y fisioterapéutico así como ejercicios de recuperación. Consta de 4 procesos:

-Reposo: es imprescindible en el proceso de recuperación. Debemos eliminar las posibles cargas sobre la articulación afectada durante un periodo mínimo de 24 a 48 horas. En el caso de tratarse del tobillo o la rodilla, se puede optar por una carga parcial, es decir, se apoya el pie pero no se carga el peso o bien descargar la zona por medio de muletas evitando apoyar el pie.

-Aplicación de frío: el hielo es un antiinflamatorio natural. Debemos aplicar frío durante las primeras 48 horas, cada 2 horas, 15 minutos.

-Compresión: se debe comprimir la zona lesionada con un vendaje elástico. Éste protege el ligamento lesionado y reduce la inflamación. La tensión del vendaje debe ser firme y uniforme, evitando aprietes excesivos. No es conveniente mantener el vendaje compresivo pasadas las primeras 48 horas.

-Elevación: mientras se aplica hielo, es conveniente elevar la zona lesionada por encima del nivel del corazón. Se recomienda este procedimiento en las horas inmediatamente posteriores a la lesión, con el vendaje de compresión colocado.

3. Tratamiento con medicamentos

Existen una serie de medicamentos como el paracetamol para el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideos son igualmente efectivos para el control del dolor, presentando mayores efectos secundarios, con la ventaja de poder reducir el tiempo de curación. El uso de este tipo de medicamentos, siempre bajo prescripción médica, está justificada si se necesita una vuelta rápida a la actividad.

4. Ejercicios y tratamiento fisioterapéutico

Estar en reposo en exceso como consecuencia de un esguince no es adecuado en la recuperación de la parte lesionada, precisamente se debe comenzar el proceso de rehabilitación tan pronto como se pueda acudiendo al especialista el cual nos marcará los pasos a seguir así como los ejercicios de rehabilitación más adecuados.

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