La crisis que atraviesa España, los ajustes presupuestarios en curso y las perspectivas de un débil crecimiento económico, inciden directamente en los problemas de financiación que actualmente tiene el Sistema Nacional de Salud (SNS) lo que puede afectar a su sostenibilidad a medio y largo plazo. Junto al SNS nuestro país cuenta con un sector sanitario privado de calidad, eficaz y solvente, con funciones de asegurador y proveedor a través de conciertos o colaboraciones público-privadas. Esta es una de las conclusiones del Informe “Rol de las aseguradoras privadas en la sostenibilidad del sistema sanitario público“, ganador de la IX edición del Premio Edad&Vida.

El estudio hace un primer diagnóstico del SNS a través de un análisis sobre las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de nuestro sistema sanitario y además identifica medidas aplicables en otros países mediante una comparativa internacional.

Las amenazas del SNS detectadas ya han supuesto un crecimiento en 10 años (1999-2009) del gasto público real por persona del 49%, cuatro veces superior al crecimiento del PIB en el mismo periodo. Esto, junto con la caída de ingresos fiscales derivados de la crisis (del 19% desde 2007), pone en riesgo la financiación del SNS y, por lo tanto, es fundamental tomar medidas, no sólo de ajuste del gasto, sino también dirigidas a una mayor eficacia del uso de los recursos disponibles.

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España es el país para el que la OCDE prevé mayor incremento del gasto sanitario, con el consiguiente riesgo para el futuro del Sistema Público. Este incremento está por encima de los países analizados: Alemania, Australia, Gran Bretaña, Holanda y Suecia. En concreto, los países que registran un menor crecimiento del gasto sanitario son Alemania y Australia, donde el aseguramiento privado tiene una importante relevancia dentro de su sistema nacional de salud.

El informe revela que la financiación de la sanidad es mixta en la mayoría de los países estudiados, desde elevadas primas por habitante (Holanda), hasta los servicios gratuitos para los beneficiarios (España), dentro de esquemas de cobertura universal. En particular, el 99% de la población holandesa está cubierta por un seguro privado de salud, en Australia un 55% de la población, mientras que en España sólo el 22,5% de la población opta por el aseguramiento privado. En definitiva, los modelos que otorgan un papel destacado a las aseguradoras privadas en el marco del sistema de salud pública tienen una perspectiva mejor en cuanto a gasto público sanitario se refiere. En todos ellos, además, los gobiernos establecen beneficios fiscales que favorecen y potencian la colaboración público-privada.

En España los seguros de salud privados tienen un carácter suplementario respecto al SNS. Sin embargo, hay que entender la actividad del sector de los seguros privados con una visión más amplia que demuestra la estrecha relación entre el SNS y el sector hospitalario privado que, en muchos casos, está compuesto, tanto por operadores sanitarios privados como por aseguradoras privadas que gestionan centros sanitarios, hospitales, centros médicos y ambulatorios.

Los ejemplos de interrelaciones entre los mencionados sectores son muy diversos, desde los conciertos con entidades libres de seguros con el sector mutualista administrativo y concesiones administrativas para la gestión privada de hospitales públicos, hasta la derivación de pacientes del SNS a centros sanitarios privados y convenios entre aseguradoras y centros médicos privados.

Actualmente, casi el 23% de la población está cubierta por un seguro de salud privado ya sea a nivel individual o colectivo, y el 78% del total son seguros de asistencia sanitaria. En cuanto al número de asegurados privados de salud, según los últimos datos publicados, éste asciende a 9 millones de personas a las que habría que sumar otros casi 2 millones que proceden de los conciertos de las mutualidades de funcionarios de la administración pública.

Con estos más de 10 millones de usuarios que no consumen o consumen menos sanidad pública se puede afirmar, según apunta el estudio, que el aseguramiento privado supone un ahorro considerable de costes al sistema Nacional de Salud y supone un alivio a la creciente demanda asistencial motivada por diversos factores, entre ellos el fenómeno progresivo de geriatrización de nuestra sociedad, el incremento de las patologías crónicas, el afloramiento de nuevos procesos o los costes incrementales tanto de los tratamientos interpuestos como de las tecnologías utilizadas.