Es curioso que la felicidad, que es esa especie de deseo inalcanzable se vea asociado a la salud y por el contrario la infelicidad a procesos patológicos de diversa índole, tanto neurológicos como orgánicos, afectando a diferentes aparatos y sistemas, de hecho la medicina psicosomática estudia la influencia de la psique en el proceso de enfermar, especialmente si tenemos en cuenta algunos procesos diversos como pueden ser el colon irritable, la angina de pecho, el asma, las cefaleas y migrañas, la depresión, ciertos procesos dermatológicos, entre otros muchos.

El doctor José Antonio Flórez Lozano, catedrático de Ciencias de la Conducta del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo, participante destacado en un taller denominado “Aprende a vivir: refuerza tu felicidad, salud y longevidad” ya apuntaba a que la felicidad va unida a la salud, y la infelicidad a los procesos de enfermar: “Muchas veces se olvida la premisa principal, que es el valor de la vida. Tienen mucho que ver las decisiones pequeñas de cada día en nuestra felicidad”.

El doctor Flórez apuntaba a que “la persona feliz bloquea y neutraliza los problemas”, y que, en la medida en que se valora la vida, el resto se relativiza. Además “ayudar es la acción que más tiene que ver con la felicidad: compartir el dolor es reducir el dolor, y compartir la felicidad es aumentarla”. Para él, el “uso de palabras dulces y amables” reducen los niveles de ansiedad y palian la soledad porque la felicidad “se contagia”, al igual que el contacto “piel con piel”.

Por el contrario, “el placer en sí mismo no proporciona felicidad. Cuando se vive en la abundancia, si los deseos no son satisfechos, son causa de frustración e infelicidad”. La actitud, el pensamiento y el estilo de vida viajan hasta las células y afectan el sistema inmunológico afectando a su funcionamiento y pudiendo contraer agentes infecciosos con una mayor facilidad, un buen ejemplo lo tenemos en el propio resfriado común o en el herpes sin ir más lejos.

Por otro lado, es necesario estar alerta y poner nuestro punto de atención en las patologías que se están desarrollando entre los niños y jóvenes a causa del mal uso de las nuevas tecnologías, ya que al no haber interacción personal, “provocan soledad que es la antesala de la depresión”.

También el ajetreo urbano es un factor desencadenante del estrés social: “Vivir en la ciudad altera la salud mental. La ansiedad es el tóxico de la felicidad. Se genera disfunción en el sistema nervioso central y una insatisfacción crónica por no saber disfrutar de nada. Es esencial descansar y tomarse el tiempo suficiente para hacer las cosas”.

La soledad es la patología social más relevante en Europa, tanto en mayores como en menores, y el apoyo social es determinante. Desenraizar es perjudicial para la felicidad, y es el efecto que a menudo producen las residencias de ancianos y las guarderías infantiles.

Por otro lado y en estos días se ha producido una noticia de especial alcance en este contexto, la felicidad momentánea de más de 18.000 personas de todo el mundo se ha podido predecir con éxito mediante una ecuación matemática ideada por investigadores del University College de Londres (UCL). Los resultados del trabajo, que ha publicado la revista PNAS, muestran que el estado de ánimo feliz se relaciona no solo con el hecho de que las cosas vayan bien, sino que lo hagan mejor de lo esperado.

“A menudo se dice que eres más feliz si tus expectativas son más bajas, y hay algo de verdad en esto, porque de esta forma es más probable que un resultado supere esas expectativas y tenga un impacto positivo sobre la felicidad”, señala el investigador principal, Robb Rutledge, “pero las expectativas también influyen en la felicidad, incluso antes de conocer el resultado de una decisión”.

Los científicos han asegurado que existe una “fuerte relación” entre las recompensas, las expectativas y la felicidad. Además, el trabajo ha mostrado que el sentido inmediato de la felicidad depende del tamaño de la brecha entre lo que consigues y lo que esperas.

El uso de equipos de resonancia magnética funcional también ha servido para demostrar que durante la toma de decisiones y los resultados felices interviene un área del cerebro llamada cuerpo estriado. Es una zona donde abundan las conexiones de neuronas con dopamina, lo que reafirma la relación de este neurotransmisor con la felicidad.