Si las fiestas de adultos se caracterizan por excesos en las comidas, muchas fiestas de niños no se quedan nada atrás. La mayoría resultan en terrible sobrecarga de azúcar y calorías, para estos pequeños. En una sola fiesta pueden consumir el equivalente a su requerimiento diario!!

Los cumples infantiles suelen relacionarse inmediatamente con fritos, golosinas, refrescos… Por lo general, las fiestas de cumpleaños resultan ser una sobrecarga de azúcar y calorías para los niños. En estas ocasiones, se suele exceder ya que no se le puede pedir a un chico que deje de consumir comida “basura” en una fiesta, pero no por ello debemos de dejar de inculcarles desde temprano buenos hábitos alimentarios. Y también es papel de los organizadores de dichas fiestas elegir el menú y que no todo sea a base de snacks, que es la opción fácil y que gusta a todos ya que el resultado de esta costumbre tan arraigada en las fiestas es que los niños se atiborran de azúcares y grasas, lo cual suele ocasionar malestar gástrico y muchas veces, emocional.

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Diversos estudios afirman una relación estrecha entre la hiperactividad y el alto consumo de azúcar. En esta época en que la población mundial comienza a concienzarse sobre la prevención de la obesidad infantil y la diabetes, es válido contribuir a hábitos más saludables desde los festejos del hogar. Además, el exceso de dulces afecta a la salud dental y puede generar indigestiones.

Existen alternativas para poder ofrecer a los pequeños fiestas saludables. No se trata de servir zanahorias en lugar de tarta, sino de enseñarles a disfrutar el consumo de alimentos más sanos, limitando la comida basura. A los niños les atraen los colores, las formas y los tamaños. Se puede aprovechar esto para darles algo rico y saludable. Bocaditos, helados, bomboncitos, zumos, todo vale a la hora de comer en forma natural. Lo único que hay que tener en cuenta es que les guste y les haga bien. Lo mejor es buscar alimentos que les resulten atractivos por su aspecto y los atrapen por su rico sabor.

Con la ayuda de un adulto y una licuadora podéis jugar a “atender” un puesto de licuados. Los chicos eligen las frutas y verduras de una canasta y un adulto va licuando la fruta a gusto de cada chico. Está demostrado que si los niños participan en la elaboración de sus alimentos es más probable que los consuman. Otra forma de hacerlos participar es hacer una gymkana donde en un punto se lavan las frutas y verduras, en otro se pelan, en el siguiente se licúan y en el último se decoran. Las gymkanas tienen la ventaja de unir, hacer que los chicos hagan actividad física (como caminar o correr) y estimular el trabajo en equipo en una competencia.