Si queremos que los más peques de la casa en el futuro sean autónomos, capaces de pensar por ellos mismos y de usar y aplicar su imaginación a las diferentes tareas que lleven a cabo en su vida, debemos potenciar la creatividad que todos tenemos de forma innata.

Ser creativo es bueno para la salud. Los estudios han demostrado que participar en actividades creativas mejora la salud en general e incluso hace más feliz a la persona. Ser creativo también ayuda a disminuir la depresión y la soledad. Puede mejorar la calidad del sueño y estimular la moral y la confianza en sí mismo.

No manches, no desordenes, no te hagas daño…NO, NO, NO. Hay que dejarles su espacio para que jueguen, canten, para que sean ellos mismos sin límites de ningún tipo. Si queremos que nuestros hijos sean creativos tenemos que darles la oportunidad de serlo. Clases de natación de 17h a 18h, inglés, baile, etc…organizamos tanto su día y se lo llenamos de tantas actividades que apenas tienen tiempo para jugar libremente y esto es esencial para su desarrollo, al igual que hacer que se sientan valorados. Tenemos que escuchar sus ideas y nunca burlarnos de ellas. A la vez que conseguimos reforzarles, conseguiremos educarles para que ellos tampoco se rían de las cosas que hacen los demás.

Somos también muy dados a dirigir sus juegos y a sugerir nuevas normas o reglas…hay que dejar que sean ellos los que los dirijan y no interrumpirles a no ser que ellos nos lo pidan, así como facilitarles ideas y materiales para que lleven a cabo sus actividades. Esto no consiste en comprarles de todo, sino que también podemos hacerles más imaginativos intentando reutilizar materiales que tenemos por casa y disfrazarnos, pintar, inventarnos cuentos,…hay que limitarles el uso de la televisión y el ordenador y si en casa encuentran cosas más divertidas que hacer, ellos mismos regularán el tiempo para cada cosa.

En nuestra mano también está el proporcionarles nuevas experiencias llevándolos con nosotros de viaje, de excursión y, sobretodo, hay que fomentar su contacto con la naturaleza para que aprenda a respetarla.

Y algo que muchas veces se nos olvida pero que puede que sea algo que pueda marcarles en un futuro, hay que ayudarles a desarrollar el pensamiento crítico, que se cuestionen las cosas, dejarles preguntas y buscar juntos respuestas, así como plantearles retos y objetivos  alcanzables pero difíciles para que sienta el placer de la recompensa del trabajo bien hecho.