En los últimos años, el concepto de formación médica continuada ha ido superando la idea de ser un simple reciclaje de conocimientos y habilidades profesionales que se realizan esporádicamente en algún momento para convertirse en la última etapa y la más prolongada de la educación médica.

Definida como “El conjunto de actividades formativas destinadas a mantener o mejorar la competencia profesional (conocimientos, habilidades y actitudes), una vez obtenida la titulación básica o de especialidad correspondiente”, representa el tercer escalón del proceso que desarrollan los profesionales de la sanidad “para mantener un grado óptimo de competencia profesional” (A. Martín Zurro).

Algunos expertos destacan que uno de los elementos que mejor caracterizan al sector sanitario, donde un entorno cambiante en cuanto a avances científicos y demandas de la sociedad constituye la regla general, es la alta cualificación de sus profesionales. Por ello la formación continuada constituye un elemento armonizador y catalizador de las expectativas de los mismos, debiendo actuar, además, como un instrumento de identificación de los profesionales con los objetivos asistenciales.

shutterstock_103711511La capacitación continua del profesional es el elemento que determina la optimización y adecuación del proceso de toma de decisiones en su ámbito. En Medicina, las decisiones clínicas son las que determinan los resultados sanitarios y económicos capaces de conseguir una determinada organización asistencial, sea hospitalaria, de atención primaria o de cualquier tipo. Son múltiples los factores que condicionan las decisiones clínicas: unos están relacionados con el paciente o el profesional clínico en cuestión, y otros se refieren al contexto asistencial.

Respecto al profesional sanitario, un determinante en sus resultados proviene de la  práctica diaria actualizada mediante la aplicación de técnicas adecuadas basadas en la evidencia científica disponible en unos casos o en la experiencia acumulada en otros. Estas técnicas promueven la calidad en la práctica asistencial, entendiendo ésta como “el hacer bien lo que se debe de hacer”. Esto significa que hay que evaluar los servicios que se prestan, la adecuación de los mismos, su excelencia y la satisfacción de quienes los reciben. Para Donabedian (creador de la Fundación Avedis Donabedian, médico,  fundador e impulsor de la evaluación de la calidad y seguridad en el cuidado de la salud entre otras), la calidad asistencial atiende el modo en que una tecnología es usada en un contexto muy concreto.

La frase inglesa “Doing the right thing right”, resume esta filosofía: Hacer lo correcto (Doing the right) requiere del profesional la capacidad de tomar decisiones apropiadas en cada caso. Hacerlo correctamente (Doing right) exige destreza, experiencia, medios apropiados y aplicación en el tiempo.

Los médicos actualizan, en buena parte, sus conocimientos a partir de fuentes de información formal y estructurada, básicamente por medio de la literatura científica, es decir, a través de las publicaciones científicas: libros y revistas creados para comunicar los resultados y avances de la investigación.

Hay más de 30.000 revistas científicas en el mundo que publican 2 millones de artículos biomédicos aproximadamente cada año. Se estima que sólo el 1% de éstos tienen solidez desde el punto de vista científico, bien por problemas metodológicos o por aspectos relacionados con la propia publicación, tanto desde la vertiente del editor como del Promotor.

Los sistemas de indexación de los trabajos y las bases de datos bibliográficos (Medline, Embase, etc…) han permitido superar muchos de los obstáculos de acceso a las publicaciones científicas existentes, a pesar de las dificultades y problemas que también plantean.

Pero, para que un sistema de educación continuada sea eficaz no es suficiente con el indispensable esfuerzo individual mediante la selección, estudio y análisis de la información aparecida en las publicaciones más prestigiosas y con mayor impacto (proceso educativo personalizado). También es preciso planificar sus objetivos en el ámbito general, es decir, identificando las necesidades y problemas que afectan tanto a la sociedad como los que atañen individualmente a cada profesional sanitario. Esta formación ha de estar basada en criterios de calidad y excelencia, afirman los expertos, y exige de programas que hagan frente a necesidades reales, con un impacto objetivo sobre la salud.


Fernando Mugarza

Dr. Fernando Mugarza

Soy médico (doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid), Médico de Familia y algunas cosas más relacionadas con la comunicación y la empresa. Me gustan cuatro cosas en las que me vuelco, mi familia, mis amigos, un buen viaje a cualquier lugar y una buena mesa, eso sí, con tertulia incluida… ¡Ah!, me encanta escribir, la comunicación y montar en bici. Me apasiona mi tierra, Aragón, cualquier día nos vemos por Pirineos caminando por esos vericuetos cargados de historia y leyenda.