Aún queda verano, sobre todo para los que aún no han cogido vacaciones. Con el buen tiempo la mayoría de nosotros pasamos largo rato en la calle y nos apetece mucho más realizar actividades al aire libre. Pero hay una cosa que no debemos olvidar, el sol y los efectos que puede tener en nuestra vista.

Es cierto que todo el mundo suele tener un par de gafas de sol que utiliza cuando sale a la calle, sobre todo en estas fechas. Pero no todas las gafas de sol son adecuadas y nos protegerán como es debido de los efectos de los rayos solares.

La excesiva exposición a las radiaciones solares (en concreto, a las ultravioletas UVB y UVC) está muy vinculada a sufrir quemaduras corneales o queratoconjuntivis, así como a intensificar determinadas afecciones como las cataratas o algunas lesiones de retina, enfermedades éstas últimas relacionadas con el envejecimiento. Por ello, unas buenas gafas de sol deben estar provistas de filtros ultravioleta que eliminen estas radiaciones nocivas causantes de enfermedades oculares.

shutterstock_211971697Por norma general lo mejor a la hora de adquirir unas gafas solares es acudir a una óptica y desconfiar sobre todo de puestos callejeros o tiendas en las que apenas se tienen en cuenta los estándares de calidad de ese producto. Las gafas son consideradas por la legislación europea como un equipo de protección individual (EPI) y, por tanto, sometidas a unas exigencias de calidad definidas a través de los siguientes factores:

  • Filtro de protección: va del mínimo exigido para baja luminosidad solar (0) a muy alta luminosidad solar (4).
  • Color del cristal: entre los colores más adecuados para los cristales de gafas se encuentran el amarillo, el rosa, el gris, el verde y el marrón. Estos dos últimos son los más frecuentes, el verde para entornos de mucha luminosidad y para hipermétropes; y el marrón, que potencia el contraste cromático y tiene un efecto relajante, lo que se recomienda para las personas afectas de miopía y cataratas, así como para las que se han sometido a operaciones de cirugía refractiva.
  • Forma y material de la montura: por norma general nos preocupamos más de la moda y la estética que de lo que de verdad nos van a aportar esas gafas. Es cierto que todas nos protegen de frente, pero la gran mayoría no lo hace por los laterales, por los que se sigue colando luz solar directa. Para evitar esto es recomendable decantarnos siempre por gafas ligeramente curvadas, que se adapten a la forma de la cara y protejan los laterales.

Un aviso para todos es que las gafas de sol sirven solamente para protegernos de la luz indirecta del sol. Nunca será un filtro adecuado para mirar directamente al sol, ya que a pesar de tener alta protección o ser muy oscuras no será suficiente para protegernos de la luz directa, ya que ésta afectará a nuestros ojos de manera considerable. A pesar de todo es necesario que nos acostumbremos a su uso, eso sí, un buen consejo es acudir a un óptico para que nos recomiende el mejor tipo de lente para proteger nuestros ojos.