Estos días, además de todo el componente religioso y cultural que transpiran, vienen acompañados de una tradición gastronómica digna de ser tenida muy en cuenta. España es un país rico en cultura, también en cocina y mesa que hemos de saber aprovechar y valorar.

La cocina en Semana Santa se viste de tradición saludable, la gastronomía se caracteriza por la austeridad tanto en los ingredientes y materias empleadas como en la elaboración de los alimentos; es más, la tradición anima a guardar ayuno y abstinencia tanto el Viernes Santo como el Miércoles de Ceniza, la comida única que se hacía durante el ayuno antiguamente era a la puesta del sol, tras algún tiempo se fijó a las tres de la tarde, y posteriormente ya desde el siglo XIV se permite hacerla al mediodía; a esta comida se la denominó colación. Este sacrificio voluntario llega a todos los Viernes de Cuaresma donde la abstinencia de comer carne es la regla.

En España es muy tradicional en el norte servir las sopas de ajo, el potaje de vigilia realizado con bacalao en salazón, garbanzos y espinacas, a lo que se añaden en algunos casos acelgas, judías blancas y otros tipos de pescados. Este pescado es el protagonista en la Semana Santa en España y se prepara de diversas formas, buñuelos, croquetas, tortillitas… Los escabeches en el interior son muy populares y un ejemplo puede ser el chicharro en escabeche. Muchas mesas incorporan otro tipo de pescados, desde los blancos como la pescadilla, el mero y la merluza, hasta los azules como boquerones y sardinas. También es muy popular el “pa torrat” de Viernes Santo, pan tostado al horno en abundante aceite acompañado de ajos y de la tradicional coca de boquerón frito con cebolla y en muchas ciudades está muy extendida la costumbre de preparar patatas viudas.

En el terreno de la repostería pascual son muy populares y tradicionales las torrijas en todas sus formas y modos de elaboración que son abundantes, las frutas de sartén también son muy populares y en algunas zonas los clásicos pestiños, las filloas, el frangollo, el arroz con leche o la leche frita también ocupan su lugar en estas fechas. Las monas y longanizas de pascua, y los roscos (bollos con huevos cocidos), también son muy típicos y junto a los clásicos hornazos y los denominados “puritos americanos” conforman un buen ejemplo de la variedad repostera de estas fechas.

En cualquier caso el deleite está asegurado, tanto si optamos por una visión religiosa de estos días como si los aprovechamos para disfrutar y deleitarnos con los amigos y la familia alrededor de una buena mesa bien surtida con estas viandas y manjares que nos ofrece la rica tradición culinaria de nuestro país. Si a ello le añadimos un buen vino de cualquiera de nuestras zonas vitivinícolas, seguro que ofreceremos un deleite completo a nuestros paladares.

Un último consejo, hemos de recordar que nutrición y salud van unidos y en cualquier caso no es bueno abusar, la moderación y la prudencia son siempre buenas consejeras, probablemente todos deberíamos hacer bueno el refrán de tratar de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo, el descanso está para eso, para descansar, no para tener digestiones pesadas que nos puedan aguar las vacaciones.