La pediculosis o vulgarmente conocida como parasitación por “piojos” corresponde a una infestación por un parásito de extraordinaria avidez por las zonas pilosas de la cabeza (Phthirus capitis). Se suele observar este proceso especialmente en niños de entre tres y once años. Por ello es muy importante que los padres realicen un examen minucioso del cabello de sus hijos si sospechan la presencia de estos parásitos (especialmente las zonas de mayor sudoración, detrás de las orejas o la zona occipital).

Los piojos en la cabeza parecen ser más frecuentes en niñas al parecer motivado por la cantidad y la largura del pelo, ya que este parásito cuando realiza la puesta de los huevos (liendres), la hembra, además de dotarles de una especie de “pegamento” que los mantiene unidos al cabello mientras dura su maduración, realiza dicha puesta a una cierta distancia del cuero cabelludo para que maduren adecuadamente en un “ecosistema” propicio. Una vez eclosionan los huevos, aproximadamente a los 6-7 días de la puesta surgen unos parásitos muy pequeños denominados ninfas, que se alimentan succionando la sangre de la persona parasitada y en otros 6-7 días el piojo adquiere su cualidad de adulto para vivir alrededor de 30 días en la cabeza de la persona infectada. Si un piojo se desprende de la cabeza no suele vivir más allá de los dos días.

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Los piojos pueden aparecer a lo largo de todo el año, aunque bien es cierto que es especialmente frecuente en las épocas de calor, es decir coincidiendo con el comienzo del curso escolar, ya que se dan las condiciones óptimas para su transmisión. Al contrario de la creencia popular, los piojos no “saltan” infectando a una persona y la siguiente, sino que el contacto ha de ser directo o indirecto a través del uso compartido de peines, gorras, sombreros, ropa, cintas de pelo, gomas, etc… e incluso en el caso de almohadas, colchones, peluches, sábanas o cualquier otro objeto que haya estado en contacto con el cabello de la persona infectada.

Los síntomas son característicos y conocidos por todos e incluyen sensación de cosquilleo, de algo que se mueve en el cabello, prurito o picor ocasionado por la reacción alérgica a las picaduras, irritación, lesiones en el cuero cabelludo por rascado que además pueden sobreinfectarse. El tratamiento una vez identificado el problema suele incluir algún champú o loción que contenga permetrina al 1,5%. La forma de uso viene especificada en el producto, pero en general primero se utiliza la loción, que se suele aplicar con un masaje suave, cubriendo tras ello la cabeza con un gorro de baño durante 10-15 minutos, para que la sustancia activa pueda ejercer de una forma más eficaz su acción. A continuación se aclara y se suele repetir este mismo procedimiento pero esta vez con un champú que contenga permetrina. Tras el aclarado correspondiente se ha de peinar el pelo con un peine que tiene las púas muy juntas que se denomina lendrera que arrastrará los piojos, ninfas y liendres muertas.

Respecto a los remedios caseros que implican al vinagre, este se puede utilizar previamente disuelto en un poco de agua para aclarar el cabello puesto que facilita el desprendimiento de la liendre. Por último es importante desinfectar todos los utensilios, objetos y ropa que hayan estado en contacto con la persona infectada. En los casos de prendas y objetos que no se puedan lavar, hay que introducirlos en una bolsa de plástico bien cerrada durante un mínimo de 15 días para que de esta forma el piojo muera.