Cada vez son más los estudios que nos indican que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan rodearse de naturaleza para poder prolongar nuestra esperanza de vida. España forma parte de unos de los últimos estudios europeos que relacionan la mejora de la salud con las zonas verdes, todo grandes beneficios.

Llega el buen tiempo e incluso a los más urbanitas del Universo les apetece dejar de verse rodeados de asfalto…Para escapar del cemento podemos acercarnos a alguna de las zonas verdes de nuestra ciudad, algo que además de ayudarnos a alejarnos del mundanal ruido, nos ayudará a mejorar nuestra salud.

El estudio europeo PHENOTYPE está centrado en comprobar los beneficios que tienen las zonas verdes en la salud humana, tanto de niños como de adultos. Los resultados definitivos del estudio estarán disponibles en un año, pero ya se están extrayendo algunas conclusiones que muestran que las personas que viven cerca de parques, playas y espacios naturales enferman menos y su esperanza de vida es mayor.

Ya ha habido unos cuantos estudios previos a PHENOTYPE que muestran los efectos positivos en las personas que viven cerca de zonas verdes: parece que viven más y son menos obesos, por ejemplo. Otros estudios indican también que estas personas duermen mejor y que se reduce el índice de violencia. PHENOTYPE se centra en entender por qué ocurren estos efectos tan positivos y el estudio se lleva a cabo en cuatro países: España, Holanda, Inglaterra y Lituania con el objetivo principal de investigar la relación entre las zonas verdes y la salud.

También un estudio de la Universidad de Exeter publicado recientemente demuestra que las zonas verdes de las ciudades podrían conducir a mejoras significativas y sostenidas de la salud mental de las personas que residen en sus proximidades.

Este estudio se ha basado en el análisis de la salud mental de más de 1.000 ciudadanos británicos que han ido cambiando de residencia a lo largo de los 5 años que ha durado la investigación, centrándose en dos grupos de personas: los que se trasladaron a las zonas urbanas más verdes, y los que se trasladaron a las zonas urbanas menos verdes.

Los resultados son reveladores, ya que muestran que el cambio de residencia a una zona verde no sólo mejora la salud mental de las personas en un primer momento sino que los beneficios sobre la salud se mantienen en el tiempo. Las personas que se trasladaron a zonas más verdes mejoraron la salud mental, mantenida durante al menos 3 años después de mudarse. Mientras que las personas que se trasladaron a una zona más urbanizadas sufrieron un deterioro de su salud mental.