Una correcta higiene íntima es necesaria para evitar una infección vaginal, un trastorno fácil de detectar y tratar pero que puede alterar nuestra vida diaria.

Bañarse en piscinas, permanecer con el bañador húmedo, el sudor, la menstruación, el uso de ropa interior ajustada y la poca ventilación de esa zona, son algunos de los factores que pueden provocar una infección vaginal, especialmente en caso de llevar una higiene íntima adecuada.

La vagina tiene una función autodepuradora que cumple cada día liberando cierta cantidad de flujo blanquecino que limpia las paredes vaginales. Es un flujo ácido (pH 3,8 – 4,2), y el nivel de acidez de este fluido mantiene en equilibrio la flora vaginal (compuesta por bacterias y hongos) y ayuda a prevenir infecciones ya que convierte a la vagina en un medio hostil para la proliferación de estos microorganismos.

Las relaciones sexuales, la menstruación, el uso de anticonceptivos orales, anticonceptivos de barrera, tampones, etc pueden hacer que varíe el pH del flujo vaginal.


Cuando este pH sufre modificaciones y aumenta y se alcaliniza se favorece el desarrollo microbiano anormal, produciéndose la infección de la vagina, con el consecuente aumento de producción de flujo, inflamación, irritación, prurito, dolor, etc.

Muchas circunstancias naturales y habituales, como las relaciones sexuales y la menstruación, el uso de anticonceptivos orales, anticonceptivos de barrera, tampones o por condiciones de salud que afectan indirectamente como diabetes, la toma de antibióticos e inmunodepresión, pueden hacer que varíe el pH del flujo vaginal.

 

Cómo debe ser la higiene íntima

De ahí que se requiera una buena higiene íntima, al menos una vez por la mañana y otra antes de acostarse, con agua o con agua y jabón neutro.

No se deben utilizar jabones fuertes ni ningún producto químico que pueda alterar el pH ácido de la vagina. Tampoco es oportuno aplicar desodorantes íntimos que pueden provocar irritación, inflamación y hasta alergia.

Un jabón especial para el área íntima también puede ayudarte a mantener tu pH, pero ojo, que sea del pH adecuado (ácido) y que no contenga desodorante, ni colorante ni perfume.

Hay realizar la higiene íntima con la mano, sin usar esponjas o guantes sintéticos porque en ellos se acumulan gérmenes. En cuanto a lo que es el lavado en sí, se recomienda lavar la vulva por el exterior, pasando bien los dedos por los pliegues de los labios mayores y menores, así como alrededor del clítoris ya que aquí también se acumulan residuos. Después es necesario secar bien la zona para evitar humedad.

En suma, lo recomendable es mantener una adecuada higiene íntima diaria, practicar sexo seguro y acudir al ginecólogo al menos una vez al año. Cualquier pequeña anomalía será detectada y tratada fácilmente en una revisión rutinaria y se evitarán problemas mayores.