Las dietas con un alto contenido en grasas que pueden acarrear notables problemas de salud relacionadas con un incremento del colesterol y por lo tanto con el riesgo cardiovascular pueden haber encontrado “la horma de su zapato”, se trata de la hormona MOTS-c un avance que tiene una gran importancia en la identificación de nuevos tratamientos.

Científicos de la Escuela Leonard Davis de Gerontología de la Universidad del Sur de California (USC) han llevado a cabo una investigación que ha dado lugar a un hallazgo que puede ser muy útil y eficaz de cara a combatir el aumento de peso producido por dietas con un elevado contenido en grasas. Se trata de la hormona denominada MOTS-c, la cual aporta beneficios semejantes a los obtenidos con la práctica habitual de ejercicio.

La investigación promovida por el “National Center of Biotechnology Information” perteneciente a la “National Library of Medicine” ha sido publicada recientemente en la revista especializada Cell Metabolism.

Las hormonas son sustancias segregadas por células especializadas en diferentes órganos del cuerpo y actúan como señales que tienen como finalidad primordial el de influir de alguna forma en la función de otras células y desencadenar respuestas fisiológicas diversas. La nueva hormona MOTS-c actúa principalmente sobre el tejido muscular restaurando la sensibilidad a la insulina y contrarresta su resistencia influida en muchos casos por una dieta inadecuada, la propia edad del individuo o la falta de ejercicio físico.

“Este avance representa sin duda un paso importante en la identificación de nuevos tratamientos frente a enfermedades relacionadas con la edad, como la diabetes”, afirma el decano de la escuela de USC Davis y autor principal del estudio Pinchas Cohen.

shutterstock_115565275El estudio se llevó a cabo con ratones alimentados a base de una dieta elevada en grasas, lo que les provoca obesidad y desarrollan resistencia a la insulina. Los resultados con MOTS-c mostraron un procesamiento más eficaz de la glucosa en sangre, favoreciendo su entrada en las células y disminuyendo los niveles de resistencia a la insulina. “Este descubrimiento arroja una nueva luz sobre el papel de las mitocondrias en la célula y las posiciona como reguladoras activas del metabolismo”, afirma Changhan Lee, profesor adjunto de USC Davis y uno de los principales autores del estudio.

La producción de MOTS-c se encuentra codificada en el ADN mitocondrial (orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular y encargadas de transformar los constituyentes de los alimentos en energía). Por lo general, las hormonas están codificadas en el ADN del núcleo, por ello la hormona MOTS-c es prácticamente única.

Todos los experimentos llevados a cabo hasta la fecha con MOTS-c se han realizado con ratones de laboratorio, pero los mecanismos moleculares que la hacen funcionar se encuentran presentes en todos los mamíferos, incluyendo los humanos, por lo que sus efectos se espera sean similares en personas. Los primeros ensayos clínicos podrían comenzar en los próximos tres años, afirma Cohen, lo que sin duda abre una nueva esperanza a esta epidemia silente que afronta la humanidad, el sobrepeso, la obesidad y todas sus consecuencias.