La adherencia al tratamiento es un aspecto crucial en la sociedad actual, con una esperanza de vida que aumenta año tras año y en la que existe una tendencia en alza hacia la cronificación de las enfermedades.

“Las patologías crónicas suponen ya casi un 80% del gasto sanitario en nuestro país, de ahí que sea tan importante que este gasto sea bien empleado y que el grado de adherencia terapéutica sea lo más alto posible, teniendo en cuenta que por término medio el 50% de los pacientes crónicos no presentan una adherencia adecuada a los tratamientos interpuestos”.

Son las palabras del Dr. Fernando Mugarza, director de Desarrollo Corporativo y Comunicación de la Fundación IDIS, durante su intervención en la jornada “Diabetes, comunicación médico-paciente y avances tecnológicos. Plataformas de información al paciente” celebradas en la Escuela de salud Sanitas – New Medical Economics.

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La adherencia terapéutica al tratamiento es el grado en el que un paciente sigue el tratamiento prescrito por su médico contando con su propia involucración en la cumplimentación terapéutica. Es un aspecto fundamental para evitar recaídas, consultas de repetición innecesarias, ingresos por este motivo y utilización de urgencias por su causa y, por supuesto, para mantener la enfermedad bajo control o incluso superarla. Sin embargo, “todavía existen barreras a nivel de pacientes, profesionales sanitarios, sistema sanitario y tratamiento que impiden que la adherencia  terapéuticasea efectiva al 100%.

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El desconocimiento de la enfermedad o la dificultad para entender las pautas del médico así como el temor a los efectos secundarios del tratamiento son algunos de los problemas planteados por los pacientes, mientras que los profesionales sanitarios hacen hincapié en la dificultad para adaptar el tratamiento a la realidad y necesidades del paciente y el escaso tiempo para la persona que acude a la consulta”, explica el Director de Desarrollo Corporativo y Comunicación del IDIS.

“El proyecto “Mi e-Salud”, desarrollado por IDIS, puede ser un buen ejemplo para que el paciente sea responsable de su propia salud” 

La comunicación fluida entre profesional sanitario y paciente es fundamental para mejorar la continuidad del proceso asistencial. No obstante, las nuevas tecnologías ayudan a que los procesos de atención sean eficaces, eficientes, efectivos y que reduzcan costes, evitando duplicidad de pruebas y agilizando procesos, entre otros aspectos. Todo ello redunda en una mejora de los resultados de salud alcanzados.

Un cambio social y de modelo

La falta de formación en comunicación, el escaso tiempo en las consultas y la aparición de nuevas tecnologías no deben generar un distanciamiento con el paciente que haga que recurra a otras herramientas para buscar información, ya que algunas como Internet pueden ser muy útiles pero plantean problemas de rigor de las fuentes en algunos casos.

Sin embargo, otras tecnologías como el big data, el smart data, la tecnología 3D, la e-health (telemedicina), la m-health (salud móvil) y la u-health (salud ubícua), entre otras, juegan hoy en día un papel importante en la calidad asistencial, los resultados de salud, la seguridad y la adherencia terapéutica de los pacientes, ya que su correcta utilización puede suponer un ahorro en el consumo de recursos sanitarios mejorando la accesibilidad, agilizando procesos, evitando morbilidades asociadas a tratamientos no adecuados y posibilitando el desarrollo de la medicina personalizada.

“La telemedicina permite que el médico y el paciente interactúen a distancia sin que el paciente tenga que asistir a la consulta, lo que supone un ahorro de tiempo y recursos (eficiencia), promoviendo además una mejora en el seguimiento, monitorización y  personalización del tratamiento de los pacientes. En el caso de las patologías crónicas se pueden monitorizar las variables clínicas pertienentes de los pacientes, hacer una monitorización constante y ayudarles en el momento que lo necesiten” indica Fernando Mugarza.

La plataforma “Mi e-Salud”, desarrollada por la Fundación IDIS, en el marco del proyecto de interoperabilidad puesto en marcha en 2015, puede ser un buen ejemplo para hacer que el paciente sea el responsable de su propia salud, ya que a través de la misma puede disponer de la información clínica completa en cualquier lugar a través de este sencillo app, siendo todo ello accesible para el profesional sanitario previa autorización del paciente de una forma ágil y segura. En definitiva le permite transitar por el sistema con todos sus datos clínicos según su propio criterio y responsabilidad de una forma segura.

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