El 21% de los consumidores ya poseen algún tipo de “wearable”, es decir que utilizan habitualmente complementos y ropa que presentan en su interior microsensores que permiten la toma de constantes, frecuencia cardiaca, tensión, temperatura, patrones de sueño, calorías quemadas durante el ejercicio, etc…

 

Sin duda que esta tecnología ha llegado a nuestras vidas para quedarse y para desarrollarse al máximo, no en vano la preocupación por la salud es uno de los mayores anhelos para nuestra sociedad y así lo manifiesta encuesta tras encuesta, año tras año. No cabe ninguna duda que todo lo que sea monitorizar nuestro organismo va a contribuir a que nuestra vida sea más saludable y por consiguiente que esta se pueda prolongar un poco más en el tiempo.

En este estudio desarrollado en Estados Unidos, se pone de manifiesto también datos que nos indican la evolución constante de este nuevo mercado, así uno de cada diez individuos manifiesta llevar un complemento o ropa de este tipo de forma asidua, es decir que lo utiliza todos los días.

El 56% de los individuos consultados considera que el hecho de llevarlos puede incrementar su esperanza de vida de forma notable, unos diez años de promedio, lo que nos indica el grado de confianza que las personas que los utilizan depositan en esta nueva tecnología. Claro, no es cuestión sólo de llevarlos puestos sino de tomar las medidas adecuadas que puedan corregir todas las desviaciones que estos sensores en forma de pulseras, parches, cinturones, gafas, camisetas, relojes, etc… puedan detectar en un momento determinado.

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De entre todos los consultados y participantes en el estudio, un 46% piensa que estos “wearables” permiten sin duda controlar y monitorizar la obesidad y el sedentarismo, lo que incidirá sin duda en una modificación a la baja de las altas cifras que padecemos en este momento de sobrepeso, lo cual sin duda impactará en el riesgo cardiovascular y por lo tanto en el riesgo de muerte precoz.

Las cifras que se están manejando en cuanto a inversiones por parte de las compañías especializadas en tecnología de la salud digital alcanzan los 2.300 millones de dólares, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta la evolución exponencial y creciente prevista para los próximos años.

De esa cantidad, 200 millones de dólares se han invertido en tecnología vinculada al mundo “wearable”. De esta forma las aseguradoras y los “empleadores” podrán gestionar mejor la salud, el bienestar y los costes vinculados a esta materia, haciendo que sean sin duda más eficientes en términos generales. Por otro lado y en otro contexto, sin duda que los laboratorios farmacéuticos podrán incorporar esta nueva tecnología a sus procesos de desarrollo clínico, lo cual incidirá sin ninguna duda en la mejora de la eficiencia y la calidad de los ensayos clínicos que desarrollen. Todo ello repercutirá de forma muy positiva en los sistemas sanitarios de todo el mundo, una vez que la práctica totalidad se encuentra con problemas de financiación y solvencia dado el cambio que estamos viviendo en nuestra sociedad en todos los órdenes y sentidos.

Los “wearables” y la tecnología que asocian en definitiva no han hecho nada más que dar sus primeros pasos, gafas inteligentes, parches flexibles para medir constantes vitales, ropa inteligente con microsensores, bandas de “fitness” en forma de pulseras y relojes, chips de localización, etc… nos acompañan y nos acompañarán cada vez más en los próximos años, acostumbrémonos a ello y saquémosles todo el provecho posible.