Pues bien, leeros bien este artículo y dar las gracias a la Universidad de Míchigan (EE. UU.) que ha elaborado un estudio el cual revela que las hormonas de los hombres que van a convertirse en padres también sufren una transformación, al igual que las de las futuras mamás. ¡El instinto paternal existe!

Padres del mundo, ¡uniros! Seguro que sois muchos los que en más de una ocasión habéis discutido con vuestras parejas o en reuniones con amigos que vosotros también habéis experimentado un cambio durante el embarazo y con el nacimiento de vuestro hijo. Y también seguro que vuestras palabras han sido seguidas de un “¡Sí bueno! Me vas a comparar…”

El estudio se ha publicado en la revista “American Journal of Human Biology” y para llevarlo a cabo los científicos analizaron los niveles de las hormonas testosterona, estradiol, cortisol y progesterona de muestras de saliva procedentes de 29 parejas “primerizas” de entre 18 y 45 años . En total se recogieron cuatro muestras diferentes de cada pareja coincidiendo con las 12, 20, 28 y 26 semanas de embarazo. Los resultados revelaron que la saliva de los hombres sufrió una reducción considerable de testosterona (asociada a la agresividad y a la atención paternal) y un aumento de estradiol (relacionada con el cuidado y los lazos afectivos). Sin embargo, el nivel del resto de hormonas no se vio alterado.

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Ya no se puede negar, el instinto paternal ¡existe!

Se trata del primer estudio que demuestra que esta reducción hormonal en los hombres puede empezar incluso antes de que nazca el bebé, durante la transición a la paternidad, una evidencia de la existencia del instinto parental. Estas transformaciones afectan, sobre todo, a la testosterona y al estradiol.

Aún se desconoce el por qué de este cambio hormona, pero podría estar relacionado con el cambio psicológico que se produce en los hombres cuando saben que van a convertirse en padres. De siempre se ha relacionado el comportamiento masculino con esta “machista” hormona, la testosterona, y en muchas ocasiones se excusa el comportamiento agresivo o la necesidad de sexo de los hombres señalando a esta molécula.

Afortunadamente, hoy sabemos que las cosas no son así y que dentro de la etiqueta “comportarse como un hombre” también caben la ternura, la sensibilidad y el afecto paterno-filial, demostrando con esta investigación que los hombres también cuentan con un instinto paternal similar al instinto maternal femenino. Y, curiosamente, la testosterona tiene mucho que decir en su afloramiento.

Hay todo un abanico de moléculas que colaboran para conseguir que el hombre no sólo tenga deseos de aparearse sino que también anhele hacerse cargo de la prole, cuidarla y mantenerla y que todo eso genere en él una cascada de emociones positivas tan naturales como las de la madre.