La resiliencia es la capacidad que poseen las personas para sobreponerse a períodos de dolor y situaciones adversas. La resiliencia en definitiva supone la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido. Desde el estudio de la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tendrían mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión emocional. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

Esta es la primera cualidad relacionada con el manejo adecuado del dolor y la adaptación del paciente a sentirlo de forma crónica. Un nuevo e interesante estudio realizado en la Universidad de Málaga, muestra cómo el género no influye tanto como se pensaba en esta capacidad de afrontar una situación de adversidad asociada a una sensación de dolor crónico.

A lo largo de los años, diversos estudios clínicos han manifestado importantes diferencias de género en la susceptibilidad al dolor por enfermedad, efectividad y sensibilidad a los analgésicos y recuperación tras el periodo de anestesia. Dichos resultados han sido refrendados por el acerbo popular, y es fácil escuchar que las mujeres toleran mejor el dolor que los hombres.

shutterstock_177297194Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Málaga con el objetivo de analizar las diferencias entre hombres y mujeres en relación a su experiencia con el dolor crónico, acaba con esa hipótesis y revela que tales diferencias son mínimas.

Por el contrario, es la resiliencia de una persona –la capacidad para sobreponerse a situaciones adversas– la que determina la alta o baja capacidad de aceptación del dolor, al verse relacionada con el conjunto de características que dotan al individuo de recursos para afrontar el sufrimiento crónico.

En este trabajo, que cuenta con una muestra de 400 pacientes con dolor crónico espinal (190 hombres y 210 mujeres) atendidos en centros de atención primaria, los resultados señalan más semejanzas que diferencias entre ambos sexos. “Las personas más resilientes tienden a aceptar su dolor, esto es, a entender que su dolencia es crónica y dejar de centrar sus esfuerzos en conseguir que el dolor desaparezca para volcar su energía en lograr una vida más satisfactoria, a pesar del dolor”, explica a SINC  Carmen Ramírez-Maestre, autora principal e investigadora de la institución andaluza.

“En este sentido”, continúa Ramírez-Maestre, “los pacientes que lo aceptan manifiestan percibir una menor intensidad de dolor, tienen un mayor nivel de actividad diaria y un mejor estado de ánimo”.

Por otro lado, los datos del trabajo, publicado recientemente en la revista The Journal of Pain, mostraron que los pacientes con más miedo al dolor experimentan mayores niveles de ansiedad y depresión. “No obstante, solo en la muestra de hombres dicho miedo se relaciona con una mayor intensidad de dolor, siendo esta la única diferencia encontrada en función del sexo del paciente”, concluye la autora.