Caminar por la montaña, esquiar, escalar, hacer deporte en general, respirar aire puro, fusionarse con la naturaleza, disfrutar de los amigos, contemplar paisajes espectaculares…Una salida a la montaña es un plan perfecto, pero supone un importante gasto energético por lo que es básico alimentarse en condiciones para disfrutar de la jornada sin contratiempos.

Cómo debe ser la alimentación en un día de montaña

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Un buen desayuno en casa, y los alimentos más adecuados para llevar en la mochila, son dos de las decisiones más importantes que tienes que tomar para preparar la jornada en la montaña. Tendremos que tener en cuenta tanto el aporte energético de estos alimentos como su peso,  para no cargar demasiado la espalda, y por supuesto el esfuerzo que se realizará (los kilómetros a recorrer, las subidas y bajadas…).

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Mantenerse hidratado es una de las claves de una correcta alimentación en nuestro día de montaña.

El desayuno habrá que tomarlo muy temprano para evitar bajones o cansancio en las primeras horas del recorrido. El desayuno tendrá que estar compuesto por alimentos que sobre todo nos aporten hidratos de carbono, que nos ofrecen energía rápida. Así podemos tirar de galletas, cereales, frutos secos, pan con margarina, mermelada, queso… Junto a estos hidratos tendremos que tomar también fruta, ya sea entera o en zumo, que nos aporta minerales y vitaminas, y también algún lácteo nos ayudará.

Tras unas horas de caminata por la montaña el cuerpo necesita reponer energía. Así que buscad un sitio agradable y cómodo y desplegad aquello que llevais en la mochila. Esta comida es básica, ya que el cuerpo seguramente ya ha gastado casi todo lo ingerido en el desayuno y aún quedan kilómetros por delante para los que hay que estar preparados.

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Reponer fuerzas con una adecuada alimentación es muy importante para continuar nuestra jornada en la montaña.

Aquí, lo ideal según los expertos, es combinar alimentos ricos en hidratos de carbono simples, con otros ricos en hidratos de carbono complejos. Además tendrán que ser fáciles de comer teniendo en cuenta que estamos en el ,monte. Pan con chocolate, barritas energéticas, frutos secos, pan con chocolate o mermelada…Un bocadillo ligero, una pieza de fruta y rehidratarse con agua y a seguir caminando.

Las comidas copiosas,  a base de embutidos y con cerveza para hidratar o vino fresco son frecuentes en este tipo de jornadas, pero si nuestra estancia en la montaña aún no ha acabado se convierten en un potente enemigo con digestiones pesadas, cansancio y flaqueza. La diversión puede dar paso a los vómitos, los mareos, cortes de digestiones, diarreas…

Si lo has hecho todo bien, cuando llegues a casa a media tarde tendrás que reponer de nuevo energía, sobre todo para recuperar las reservas de glucógeno e hidratarse. Un gazpacho, por ejemplo, servirá para cumplir estas funciones. Puede ir acompañado de platos con hidratos como pasta o arroz y de proteínas como la carne roja. Unos buenos estiramientos y a descansar.

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Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.