La historia de la crema de afeitar se remonta a Sumeria alrededor del 3000 A.C. donde se documentó una forma muy rudimentaria de este producto a base de mezcla de álcali de maderas y grasa animal, la cual se aplicaba a la barba como una preparación para el afeitado.

La crema de afeitar (o loción preafeitado si es líquido) es un producto químico que se utiliza al afeitarse, principalmente con el objetivo de abrir los poros y ablandar la barba. Si bien las características varían de un producto a otro, las más comunes son:

  • Ablandar la barba, lo que facilita el afeitado.
  • Permitir un deslizamiento de la rasuradora más suave.
  • Retirar el sudor.
  • Humectar la piel, dejándola lisa y con buen aspecto.
  • Desinfectantes y cicatrizantes (para las heridas que puedan producirse).
  • Evita el dolor, picazón, sequedad y otras sensaciones que pueden ser molestas.

 

shutterstock_192562265La crema de afeitar como la conocemos hoy en día empezó a fabricarse hace más de 200 años por las barberías más exclusivas de Londres. Durante la década de 1950 aparecieron las primeras espumas de afeitar envasadas con el propósito de ahorrar tiempo en el afeitado. Éstas contenían clorofluorocarbonos (CFC), los cuales dañaban la capa de ozono. Esto llevó a la sustitución de CFC (a finales de la década de 1970) por gases como pentano, propano, butano e isobutano. Se discute mucho sobre las cremas envasadas, ya que  los propósitos principales de la crema de afeitar (lubricar y proteger la piel) se pierden al envasarla y mezclarla con gases propulsores y otros químicos y su único propósito se ve reducido a lubricar un poco el rostro para que la navaja pueda cortar la barba.

La insatisfacción de muchos hombres en los últimos años ha despertado nuevamente el interés en la crema de afeitar tradicional. Puedes acudir a tu farmacia más cercana para que te asesoren según tu tipo de piel.

Y algo que ahora también está muy de moda es fabricar tu propia crema de afeitar. Los ingredientes los puedes comprar en cualquier tienda de belleza o herbolario. Una muy recurrida es la siguiente:

  • 50 gr de manteca de karité
  • 50 ml de manteca o aceite de coco
  • 25 ml de aceite de oliva o de semilla de uva
  • 2 cucharadas de bicarbonato
  • Puedes incluir algún aceite esencial a tu elección (unas 10 gotas)

Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Poner a baño María la manteca de karité y la de coco, a fuego bajo.Según se va derritiendo vamos añadiendo el aceite de oliva o de semilla de uva y vamos moviendo bien.
  • En cuanto se derrita la manteca de karité y la de coco apaga el fuego y retira la mezcla. Sigue moviendo bien para asegurarte que todos los ingredientes están bien integrados.
  • Si vas a echar algún aceite esencial, ahora puedes hacerlo. Déjalo en la heladera por 2 horas para que se endurezca un poco. Saca la mezcla de la heladera y déjala unos 10 minutos (más o menos) a temperatura ambiente.
  • A continuación echa el bicarbonato sobre la mezcla y con la batidora mezcla bien hasta que quede como una crema.