La resistencia a los antibióticos supone un problema grave de salud pública a escala mundial. El número de personas que muere por enfermedades que antes eran curables ha aumentado de manera significativa porque las bacterias causantes son inmunes a los antibióticos que empleamos para luchar contra ellas.  Pero, ¿qué es y de dónde viene la resistencia a los antibióticos?

Los antibióticos son moléculas producidas de manera natural por bacterias y hongos que pueden matar o evitar el crecimiento de otras bacterias (hoy en día, los antibióticos se pueden producir de manera sintética). Se usan para tratar enfermedades de origen bacteriano como ciertas meningitis y neumonías, gastroenteritis, tuberculosis, gonorreas, cistitis, etc… La resistencia a los antibióticos no es nada nuevo, existe desde que los antibióticos existen. Como todo organismo, las bacterias luchan por sobrevivir y desarrollan mecanismos de resistencia hacia las amenazas que les rodean.

Cada tipo o familia de antibióticos funciona de manera diferente y por tanto el mecanismo de resistencia es diferente y se puede adquirir a través de procesos diferentes. Uno de ellos es la transmisión de genes de resistencia de bacteria a bacteria. Los genes que proporcionan resistencia existen de manera natural, por ejemplo, las bacterias y hongos productores de antibióticos contienen dichos genes para protegerse a si mismos. Estos genes se transmiten no solo de “madre a hijo” pero también de “madre a madre” convirtiendo bacterias sensibles en resistentes.   

shutterstock_128977106Otra manera de adquirir resistencia a los antibióticos es la mutación. Como ya os contamos en un artículo anterior, al copiar el ADN durante la división celular, se pueden cometer errores. Si estos errores son graves y resultan en una tara importante, son rápidamente eliminados de la población.  Sin embargo, si su efecto es menor, pueden conservarse. Estos errores, en ocasiones, pueden resultar en resistencia a los antibióticos. Imaginemos que el mecanismo de acción de un antibiótico es pegarse a una proteína que desarrolla una labor fundamental dentro de la célula e impedir su correcto funcionamiento. Sin embargo, si esta proteína tienen una mutación (que deriva de la mutación del ADN y resulta en un ligero cambio en la forma de la proteína), el antibiótico puede dejar de reconocer o pegarse a dicha proteína y por tanto no tendrá efecto alguno, y esa bacteria será resistente. Esta mutación por lo tanto beneficiosa en presencia de antibióticos. Estos mutantes comenzaran a multiplicarse y acabaran suplantando a la población que antes era sensible al efecto del antibiótico.

La aparición de resistencia es un proceso natural pero que se ha acelerado de manera dramática en los últimos años ¿Por qué?

-Mal uso de los antibióticos. Hay muchas clases de antibióticos que son efectivos contra bacterias específicas pero inútiles contra otras, así que hay que tomar el antibiótico adaptado a cada situación. Sin un diagnostico sobre qué bacteria es responsable de la infección, no se puede saber qué antibiótico es el adecuado. Asimismo, los antibióticos eliminan bacterias, pero son inútiles contra virus, hongos o parásitos, así que de nada sirve tomarlos contra la gripe por ejemplo. Este mal uso de antibióticos, a parte de no curarnos, potencia (“selecciona”) bacterias resistentes que serán más difíciles de eliminar en un futuro.

-Incumplir el tratamiento asignado. Seguir el tratamiento como indicado, no dejar de tomarlo antes de tiempo. Una vez que los síntomas mas graves han desaparecido, no quiere decir que la bacteria infecciosa haya sido eliminada, puede seguir dentro, y para eliminarla del todo, y asegurarnos que no producirá una infección mas tarde, hay que tomar el antibiótico  el tiempo recomendado por el medico.

-Abuso de antibióticos. La resistencia no solo aparece en el ámbito clínico u hospitalario. La industria y la ganadería que en ocasiones utilizan gran cantidad de antibióticos de manera indiscriminada también potencian la aparición de bacterias resistentes.

Para intentar no agravar el problema ya existente es muy importante no automedicarse. La toma de antibióticos debe ser siempre recetada por un médico y las consignas deben ser respetadas (cumplir con las dosis, horarios y duración).