El desayuno es la primera comida del día y por lo tanto es muy importante que le dediquemos tiempo, y no solo eso sino además procurar que sea lo más completo posible.

Por el contrario en muchas culturas y especialmente en la nuestra es el desayuno la comida más frugal del día, además de dedicarle escaso tiempo a su preparación y a su disfrute, solemos desayunar a toda prisa ya que lo supeditamos al descanso, a esa media hora más en la cama.

La sabiduría popular siempre ha dicho que para llevar una alimentación adecuada habría que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Pues bien, muchas veces hacemos justo lo contrario, y cuando arrancamos el día con un desayuno con un déficit nutricional importante y sin embargo al acostarnos que es cuando necesitamos hacer una digestión ligera, es cuando llenamos el estómago de una serie de manjares, algunos de ellos de pesada y difícil digestión.

Por todo ello, lo primero que hemos de aprender es a organizar nuestro régimen alimenticio diario, dotando al desayuno del contenido y el tiempo necesarios para que se conviertan en una comida energética y saludable que nos permita afrontar todos los retos y vicisitudes que la vida nos trae diariamente. Este consejo es especialmente relevante en el caso de los niños quienes gastan y necesitan un aporte energético equilibrado y completo especialmente cuando inician su actividad diaria.

Los nutricionistas y expertos insisten en la importancia de tomar un buen desayuno, rico en vitaminas y carbohidratos, con un contenido equilibrado proteico que nos permita afrontar con energía la jornada, teniendo en cuenta que es muy importante tener en cuenta siempre el metabolismo individual de cada uno y las posibles intolerancias que se puedan sufrir.

Te puede interesar: 5 desayunos saludables en 5 minutos

Tan sólo conseguiremos hacer un buen desayuno sabiendo bien lo que comemos, y apostando por alimentos saludables como:

Leer más

  • Café y Té: son grandes aliados para arrancar el día con un buen desayuno, ya que además de estimulantes y antioxidantes no poseen apenas calorías si no se les añade leche, azúcar u otros aditamentos.

Pero hay que tener en cuenta que las personas con hipertensión, migrañas o desórdenes del sueño deberían apartarlos de su dieta (el té verde presenta grandes beneficios para nuestra salud, gracias al galato de epigalocatequina, un potente antioxidante).

Te puede interesar: Té verde para empezar el día, 10 saludables motivos

  • Yogures que aportan calcio y proteínas: evitar en la medida de lo posible los yogures azucarados y de sabores, que contienen abundantes azúcares y por lo tanto de aporte calórico extraordinario.

Te puede interesar: Todos los días un yogurt… por lo menos

  • Cereales: la avena es uno de los cereales más saludables, contiene beta-glucano, un tipo de fibra que ayuda a reducir el colesterol si se consume a diario, además la avena además es rica en ácidos grasos omega-3, ácido fólico y potasio. También el germen de trigo y la linaza son complementos estupendos como antioxidantes y complementos dietéticos ideales por sus propiedades. El desayuno es el mejor momento del día para tomarlos por su gran aporte de energía.
  • Fruta: como el plátano que contiene abundante fibra, almidón y potasio. También el melón y la sandía en temporada, las fresas, frambuesas, arándanos o la pera y manzana son excelentes por su aportación nutritiva en forma de vitaminas, azúcares, fibra, oligoelementos y minerales.

De los zumos, a pesar de sus bondades, no hay que abusar, aportan calorías en forma de azúcares y deben consumirse con moderación (un buen consejo es comprobar el contenido en azúcar del zumo que compramos).

  • Huevos: son una fuente de proteínas importante lo cual es importante para saciar el apetito evitando picar en exceso durante la mañana.

Además el problema de su aporte de colesterol se solventó en 2009 en un estudio de la Universidad de Surrey (Reino Unido). Es verdad que lo contienen en abundancia pero también poseen lecitina, una grasa que favorece su control evitando que se adhiera a las paredes arteriales y desplazándolo hacia los lugares en los que este se metaboliza.

  • Otras fuentes de proteínas, como carnes y pescados, son recomendables pero con moderación, especialmente si contienen grasas trans y saturadas que no son saludables y favorecen el incremento de colesterol. Sí son plausibles alimentos como el salmón o los pescados azules que aportan abundantes ácidos omega3.

Te puede interesar: Los ácidos grasos Omega 3, fundamentales para la salud

Ocultar


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.