Se ha incrementado el conocimiento de estas enfermedades y se ha mejorado su diagnóstico y estos hechos son determinantes a la hora de tratar de abordar esta compleja patología que presenta además una especial incidencia. En relación con su prevención la lactancia materna, la deshabituación tabáquica, el control ambiental y el cumplimiento de los tratamientos (adherencia terapéutica) son algunas de las medidas más relevantes de cara a la disminución de su incidencia.

Las enfermedades alérgicas son muchas y muy variadas, y continuamente están surgiendo nuevos agentes alérgenos. Aparecen con más frecuencia en mujeres (57,3%) que en hombres (42,7%) y su prevalencia e incidencia vienen aumentando de manera considerable en los países desarrollados, y muy especialmente en la franja de edad que va de los 25 a los 34 años. La morbilidad asociada es significativa en los casos de rinitis, conjuntivitis y asma bronquial.

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Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), habría en la actualidad más de diez millones de españoles con algún tipo de alergia y se estima que en el futuro seguirá este incremento, a un ritmo del 2% cada año. Esto arrojaría una cifra de 30 millones de alérgicos en España en el año 2050.

Las posibles causas del aumento de estas patologías son la susceptibilidad genética subyacente, los cambios psicosociales, la mayor exposición alergénica, la menor estimulación del sistema inmune y la creciente polución ambiental.

La población europea afectada supera los 100 millones de personas, lo que representa una prevalencia cercana al 25%. Los costes financieros asociados ascienden a 3.000 millones de euros por año

En el caso concreto de la rinitis alérgica, como ejemplo de una alergia extremadamente frecuente aporta datos muy relevantes en términos de carga de la enfermedad y sus consecuencias económicas y sociales. La población europea afectada supera los 100 millones de personas, lo que representa una prevalencia cercana al 25%. Los costes financieros asociados ascienden a 3.000 millones de euros por año. En general, el impacto económico de esta enfermedad incluye visitas médicas, pruebas de laboratorio, medicación, inmunoterapia, tratamiento de comorbilidades (casi en el 86% de los casos aparece el asma) y absentismo laboral y escolar. Todo ello nos puede dar una idea aproximada de lo que puede suponer en carga de enfermedad y en costes asociados todo el fenómeno de la alergia en sus diferentes versiones.

shutterstock_72998434Pero el tipo de alergias suele ser de lo más diverso. Según el origen del alérgeno que las provoca podemos hablar de: alergia a alimentos, alergia a medicamentos, alergia al veneno de insectos, alergia al polen, alergia al pelo de animales, alergia al polvo, alergia al látex, alergia a los metales, etc… Sin embargo, si nos fijamos en cómo se manifiestan las alergias en el organismo y los trastornos que pueden producir podemos encontrar alergias respiratorias, alergias cutáneas, alergias oculares o alergias digestivas.

El tipo de alergia más común es la alergia al polen, seguida de la alergia a los medicamentos y de la alergia a los ácaros del polvo. Con menor frecuencia aparecen (y en este orden) las alergias a los animales, a los metales, a los alimentos, a los hongos, a las picaduras de los insectos, al sol y al látex.

Los primeros síntomas

Si hacemos un ranking de los síntomas más frecuentes, en primer lugar y con gran diferencia estarían los que afectan a la nariz y a los ojos. Después estarían, en este orden, los síntomas respiratorios, el picor, los síntomas de la piel y la hinchazón.

Su diagnóstico suele estar basado en los antecedentes, los síntomas y signos clínicos y llegado el caso la realización de pruebas específicas. El tratamiento suele ser sintomático aunque también se suele recurrir a la inmunoterapia en aquellos casos que decida el especialista y en que se conozca el alérgeno causante del proceso.

La prevención sin duda ocupa un lugar especialmente relevante en la alergia y en este sentido no hay nada como tratar de evitar el contacto con el alérgeno desencadenante, así como desarrollar un género de vida lo más saludable posible en todos los sentidos.

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