Cerca de 35 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo. Desde hace años los investigadores trabajan diariamente en la lucha contra el SIDA buscando una vacuna segura y eficaz  que desencadene el desarrollo de anticuerpos que reconozcan y prevengan la infección. La aparición de la llama como objeto de estudio científico y los resultados obtenidos nos indican que puede ser la dirección a seguir para encontrar la tan ansiada cura.

Recientemente, la revista científica Plos Pathogens publicó un importante estudio relacionado con la búsqueda de una vacuna eficiente en la lucha contra el SIDA. Liderados por la doctora Laura Mc Coy del University College de Londres, un equipo de 14 investigadores de varios países comprobó que los anticuerpos de la llama (Lama glama), mamífero de origen sudamericano, famoso por su lana y que rara vez se emplea como animal de investigación, tenían un efecto inesperado.

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Los científicos se han fijado en este animal debido a sus exclusivas características que lo hacen especialmente interesante en la lucha contra el SIDA, como explicaba la doctora Mc Coy “en el laboratorio es más fácil trabajar con los anticuerpos de la llama, ya que están constituidos por un solo gen, mientras que los humanos y los de la mayoría de las especies están formados por dos genes, que tienen que ser emparejados correctamente”.

lucha contra el SIDA

En la lucha contra el SIDA los investigadores buscan la vacuna contra el VIH.

La mayoría de las vacunas que se desarrollan en la lucha contra el SIDA funcionan induciendo una respuesta inmune que busca interferir y anular la capacidad del virus para infectar células sanas. Esa respuesta inmune se logra a través de anticuerpos neutralizantes.

Generalmente los anticuerpos neutralizantes se dirigen contra una parte o zona específica del virus VIH, que se une a las células CD4 del sistema inmune. Cuando estas células son atacadas por el VIH, el organismo pierde defensas y se torna mucho más vulnerable, dejando la puerta abierta a las enfermedades oportunistas, como la neumonía, tuberculosis o toxoplasmosis, entre otras.

El gran avance, llevado a cabo en la investigación de la lucha contra el SIDA, se produjo al identificar cuatro anticuerpos neutralizantes en el organismo de la llama que se dirigen no a un único punto sino a distintas partes del virus y que utilizados en combinación son más potentes.

El proceso de investigación siguió los siguientes pasos: primero se inyectó el VIH en tres llamas para esperar a que generasen los poderosos anticuerpos, para así llevarlos al laboratorio y enfrentarlos al VIH, in vitro, y observar si conseguían que las células CD4 no fueran inutilizadas. Los resultados fueron sorprendentes ya que se consiguió anular que el virus se reprodujera sin control en estas células. Este descubrimiento es la clave y principal avance del estudio en la lucha contra el SIDA.

El doctor Eduardo Gotuzzo, director del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt, adscrito a la Universidad Peruana Cayetano Heredia afirma que “es como si una sola bala disparara al bull (centro de la diana)”. Según Gotuzzo, este novedoso estudio británico obligará a que las universidades de Perú que trabajan con llamas realicen investigaciones para aportar en la lucha contra el sida ya que hasta ahora solo se utilizaban para el estudio de la reproducción y mejoras genéticas.

Aunque quede un largo camino en esta lucha contra el SIDA hasta encontrar la cura definitiva, Gotuzzo añade que “se abre una puerta para hacer investigación y cooperación internacional. Y en unos ocho o 10 años, pasadas numerosas pruebas, un nuevo medicamento podría estar asomando. No sólo útil para el SIDA; sino también para otras enfermedades virales”.

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