Los alimentos saludables en 2012 fueron tres veces más caros (por caloría) que los menos saludables, según un estudio realizado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Parece ser que cuidarse y llevar una dieta sana y variada es cada vez más caro, y que si ésta tendencia continúa se pueden originar graves desigualdades sociales.

 

El estudio realizado desde Cambridge ha querido estudiar la evolución de los precios de los alimentos en los últimos diez años, y sus conclusiones indican que el aumento del precio es desproporcionado para la comida saludable como “tomates, lácteos y pescado”, mientras que la diferencia es mucho menor en cuanto a la comida rápida “como dulces, helados y bacon”. La brecha, explican, “entre los precios de las comidas más y menos saludables contribuye al deterioro de la salud en la población”.

Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el coste relacionado con las enfermedades alimentarias ha sido de más de 7 mil millones de euros anuales. “Esto podría llevar a la gente a consumir cada vez más alimentos poco saludables”, señalan los expertos. Las cifras son alarmantes, un estudio sobre Carga mundial de morbilidad publicado en 2010 señalaba que el 14,3% de las enfermedades en Reino Unido se debían a dietas no saludables. En un país como España con casi seis millones de obesos, ese porcentaje puede llegar a ser escandaloso.

shutterstock_132315710Los autores del estudio clasificaron los alimentos en dos categorías muy simples “más y menos saludables”, y recurrieron al modelo de clasificación desarrollado por la Agencia de Normas Alimenticias de Reino Unido.

Los resultados señalaban que mientras en 2002, 1000 kcal de comida saludable costaban como media 7,18 euros, la misma cantidad de energía en el grupo de la comida menos saludable rondaba los 2,25 euros. La misma prueba en 2012 señalaba un aumento de la diferencia. Las 1000 kcal de comida sana había subido a 9,53 euros y la comida menos sana a 3,18 euros.

Causas de la desigualdad

En el objetivo del estudio no está el discernir los motivos por los cuales se produce esta diferencia que puede llegar a convertirse en un problema de salud pública y  conllevar enormes diferencias sociales, sin embargo los autores del estudio señalan que esta brecha en los precios necesita “un control en beneficio de la salud pública. Otras investigaciones sugieren que hay numerosos factores que influyen en el aumento del coste como la política agrícola, la producción o las redes de distribución”, explica Nicholas Jones, uno de los autores del estudio.

Las desigualdades a la hora de llenar la nevera se dan en este ámbito y es algo que debería controlarse. Lo mismo ocurre con colectivos como el de los celiacos, que teniendo que comer de manera obligatoria productos sin gluten, tienen que gastarse un 315% más en su cesta de la compra, cuando es el único tratamiento para su enfermedad.

 


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.