Con alto contenido en minerales y vitaminas, con demostrados efectos antioxidantes, aliada contra el colesterol y con baja graduación. La sidra es una bebida refrescante, hecha a base de zumo fermentado de manzana y que en estos meses se convierte en protagonista de fiestas y espichas dentro y fuera del Principado de Asturias, la comunidad en la que la sidra es mucho más que una bebida.

La sidra se produce en distintos países de Europa como Francia, Irlanda, Inglaterra o Italia, pero la más popular aquí es la nuestra, la del norte de España. País Vasco, el norte de Navarra, algunas zonas de Cantabria o Castilla León, tienen su propia sidra, pero es en Asturias dónde esta bebida es mucho más que eso, es tradición, es cultura, es folklore. Y además ésta comunidad es su principal exportadora.

“La sidra se puede beber sin dañar el cuerpo, siempre que se sepa mear”, reza un dicho asturiano. Pero ahora sabemos mucho más gracias a recientes estudios que demuestra una considerable cantidad de beneficios para la salud, siempre y cuando tengamos en cuenta de que se trata de una bebida alcohólica (con una graduación que oscila entre los 4 y los 8 grados).

La sidra contiene en gran cantidad de antioxidantes que nos ayudan a protegernos de enfermedades como el cáncer y otras patologías cardiovasculares. También contribuye a mantener controlado el ácido úrico gracias precisamente a uno de estos antioxidantes, el denominado antociano y también al ácido málico, que evita la acumulación de éste.

Nos ayuda también a reducir el colesterol debido a su alto contenido en aminoácidos. Además aporta vitaminas y minerales como fósforo, calcio y el potasio que contienen las manzanas. Es poco calórica y contiene enzimas digestivas que nos ayudan a regular la actividad del intestino y equilibrar la flora. Es más, se dice, que puede tener efectos preventivos frente al cáncer de colon.

La sidra, dentro de las bebidas alcohólicas es una de las más saludables por su bajo contenido en alcohol y todas las propiedades que aquí mencionamos. De hecho en algunos países es una recomendación más para llevar una dieta variada y equilibrada, pero no debemos olvidar nunca que contiene alcohol, y que su consumo debe ser más que moderado.

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El asturiano Eneko Llano echando un culín. FOTO: Álvaro Ávila.

 

  • Una bebida para compartir

Hay distintos tipos de sidra, pero la más popular y la más beneficiosa para la salud es la sidra natural del norte del país. En Asturias hay todo un ritual en torno a ella, para disfrutarla al máximo teniendo en cuenta siempre que es una bebida para compartir, para disfrutarla con los amigos en las múltiples “fiestas de prao”, romerías, espichas y eventos que se celebran a lo largo de todo el año y especialmente del verano.

En estas fiestas NO se beben vasos de sidra, se beben culines o culetes y primero se tienen que escanciar obligatoriamente. Escanciar es tirar la sidra de la botella desde lo alto al borde del vaso. El brazo del escanciador tiene que estar estirado por encima de la cabeza. La botella se inclina para echar el culín sujetándola con los dedos índice, corazón y anular por el cuerpo y meñique por el culo de la botella.  Al romper el chorro de la sidra contra el vaso, el oxígeno del aire se mezcla con el carbónico de la sidra y así el sabor y el olor de la sidra se potencian. Se ofrece el vaso al de al lado que lo bebe de un solo trago (importante) dejando el poso y devolviéndolo a la tierra por el mismo sitio por el que se ha bebido. Y así el proceso vuelve a comenzar.


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.