Desde el momento en el que se produce la fecundación del óvulo por el espermatozoide, el cuerpo de la mujer comienza a experimentar cambios que se mantendrán durante las 40 semanas del embarazo. La web Cinfasalud, de la farmaceútica Cinfa nos explica cuáles son estos cambios y por qué se producen.

La mayoría de ellos se producen debido a los cambios hormonales cuyos valores fluctúan para que el cuerpo de la embarazada se adapte a su nuevo estado que le requerirá necesidades diferentes.

Mamas más grandes y sensibles: Los pechos tienen que prepararse para la lactancia con lo que comienzan a crecer y tanto las aureolas como los pezones se oscurecen.

Aumento de peso. Durante el embarazo lo más habitual es subir de peso de forma progresiva a medida que el bebé se va formando, aunque hay excepciones y en ocasiones nos encontramos con embarazadas que se mantienen (a veces por problemas como las naúseas).

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El cuerpo sufre una gran cantidad de cambios durante el embarazo.

Columna vertebral más curvada. Los expertos apuntan a que especialmente después del cuarto mes la columna se arquea debido al aumento de la tripa. Este fenómeno hace que el punto de equilibrio varíe y tanto la postura como la manera de caminar se ven alteradas.

Sentidos más agudizados. Es la causa por la que se puede producir las náuseas. Al agudizarse los sentidos se perciben tanto los olores como los sabores mucho más y eso puede provocar rechazo.

Cambios en el aparato reproductor. El útero crece para albergar al feto, en ocasiones se puede contraer también. Al crecer el útero es fácil que se produzca cierta presión en la vejiga y la mujer sienta ganas de orinar más frecuentemente.

Las uñas también se vuelven más débiles, y el cabello puede o bien aumentar o bien caer en mayor cantidad de lo habitual.

Incremento de la actividad de los principales órganos, tanto el corazón como los pulmones y los riñones, que tienen que trabajar a mayor rendimiento para poder abastecer tanto a la madre como al niño. Todo esto hace que la futura mamá se encuentre normalmente más cansada, con sueño y otras molestias como hemorroides, estreñimiento, varices, digestiones pesadas…etc.

Pero los cambios fisiológicos no son los únicos que sufren las mujeres embarazadas. Este “sube y baja” de hormonas hace que su situación anímica varíe, sintiendo emociones que van desde la ilusión a la inseguridad en cuestión de días.


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.