Se ha publicado el informe de UNICEF “Los niños de la recesión, el impacto de la crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos”, sin duda que ha supuesto un duro golpe a las conciencias de todos puesto que las cifras son demoledoras. Confirman el hecho de que por mucho que la economía despegue en términos macroeconómicos, la realidad es que las familias lo están pasando francamente mal.

 

Al parecer y según datos del citado informe, de los 41 países más “ricos”, sólo Grecia y Letonia tienen más niños pobres, es decir que ocupamos el tercer lugar del mundo civilizado en este ranking que refleja sin duda la necesidad por la que están pasando muchos hogares en nuestro país.

Otro dato que afianza lo dicho es que 2,7 millones de niños en España se encuentran en riesgo de exclusión social, lo que quiere decir que más del 36 por ciento corren este riesgo que se define como “la falta de participación de segmentos de la población en la vida social, económica y cultural de sus respectivas sociedades debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades básicas (acceso a la legalidad, al mercado laboral, a la educación, a las tecnologías de la información, a los sistemas de salud y protección social) factores que hacen posible una participación social plena”.

El autor del informe español Gonzalo Fanjull ha calificado esta situación como de “emergencia nacional”,

El autor del informe español Gonzalo Fanjull ha calificado esta situación como de “emergencia nacional”, puesto que este segmento de la población, el más sensible, sufre las consecuencias ahora y aunque el periodo de pobreza crítica sea más o menos breve, las consecuencias perduran a lo largo de toda la vida.

A su vez el informe apunta a que España es uno de los países donde más han caído los ingresos de las familias, cifrándolos en un 15% menos, lo que significa irnos a cifras de hace diez o más años. Pero por si esto fuera poco, al parecer España es también el país donde más han disminuido las prestaciones sociales desde el año 2008. Todo este corolario de datos apunta a que estamos un empobrecimiento progresivo de nuestra sociedad que afecta fundamentalmente a las clases más desfavorecidas, a las clases medias y a los segmentos de edad que se encuentran en los extremos, los niños y los ancianos.

Los encuestados españoles al parecer son los que manifestaban una mayor carga de estrés, así como de pesimismo respecto de la situación actual y de su propia circunstancia, considerando que la vida ha empeorado notablemente y de forma muy especial en el bienio 2011-2013.

Desde un punto de vista internacional, la conclusión del estudio es que el fenómeno de la crisis ha afectado más a los niños y adolescentes de los países de la zona sur de Europa (España, Grecia e Italia). Sin embargo, el empobrecimiento de los niños es generalizado, pues ha ocurrido en la mitad de los cuarenta países analizados, que por otra parte corresponden a los más ricos del mundo.

Esta noticia debería hacer reflexionar a todos, pero muy especialmente a aquellos que tienen en sus manos el poder de cambiar las cosas, es de suponer que hablar de economía debe ser sencillo y satisfactorio para los expertos que observan como la “recuperación” basada en datos y cifras frías como el hielo está en marcha, pero la economía no son solo cifras, la economía al igual que el concepto efectividad se basa en observar si lo que ocurre en condiciones ideales, sucede también en la calle, en el día a día, solo entonces, cuando los resultados sean paralelos, podremos hablar y afirmar de que estamos en el buen camino, que andamos remontando la crisis. Mientras las líneas sean divergentes por favor que no nos hablen de ello y menos presuman de estarlo consiguiendo.