El Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha elaborado un documento en el que advierte de la peligrosidad de las cápsulas de detergente líquido que se comercializan para el lavavajillas y la lavadora.

Estas cápsulas pueden producir intoxicaciones muy graves en los niños asociadas a su ingesta o por el contacto con las mucosas. La AEP solicita que modifiquen su presentación por tratarse de productos de gran atractivo para los niños por sus colores vivos y brillantes, además de peligrosos ya que están rodeados por una película plástica que puede deshacerse fácilmente vertiendo el detergente concentrado.

Según los resultados de varios estudios, como el publicado en Pediatrics o en Archives of Disease in Childhood, las cápsulas de detergente pueden producir lesiones por ingestión y por contacto con la piel o con los ojos, como irritación de mucosas, edema pulmonar, coma y, en algunos casos, fallecimiento. De hecho, los productos de limpieza suponen, por detrás de los medicamentos, la segunda causa de lesiones accidentes en los niños por intoxicación o envenenamiento.

La capacidad de las cápsulas de disolver rápidamente el detergente provoca que si un niño lo muerde o se lo introduce en la boca, de forma instantánea se derrame el contenido que, al ser líquido, actúa de forma inmediata.

shutterstock_57130948Si bien en el etiquetado de estos productos consta la recomendación de “mantener fuera del alcance de los niños”, obligatoria en todos los productos potencialmente tóxicos, en las cápsulas de detergente líquido esta advertencia no es suficiente para evitar el peligro.

La AEP recuerda a los fabricantes la obligatoriedad de cumplir la normativa específica del comercio de detergentes y limpiadores destinada a evitar que el niño se sienta atraído por ellos.

Tal y como se señala el Real Decreto 770/1999 que recoge la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio de detergentes y limpiadores, y figura literalmente en el artículo 8, punto 4: “No se permiten productos que tengan una forma, un olor, un color, un aspecto, una presentación, un etiquetado, un volumen o un tamaño, tales que sea previsible que los consumidores, en particular los niños, los confundan con productos alimenticios y por ello los lleven a la boca, los chupen o los ingieran”. Para su cumplimiento, en el documento elaborado por el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no intencionadas en la Infancia se considera que “deberían modificar su presentación”.