El pasado martes, los cuatro grupos representados en la Asamblea de Madrid, votaron a favor del informe de ponencia elaborado por la tramitación de la proposición de ley 8/ 16 sobre los derechos y garantías de las personas en el proceso final de la vida.

La llamada ley de muerte digna, reconoce, entre otros, el derecho de los pacientes de rechazar tratamientos que alarguen la vida artificialmente. Los portavoces de los cuatro grupos, de la Asamblea madrileña, se felicitaron por el nivel de acuerdo alcanzado en la tramitación de la normativa, algo que la portavoz del Grupo Popular, Regina Plañiol ha valorado como “muy importante”. “Ha sido posible llegar a acuerdos sobre la Ley de Muerte Digna y es posible que salga adelante por unanimidad”, ha manifestado el portavoz socialista, José Manuel Freire. En la misma línea se han pronunciado Carmen San José, de Podemos, y Daniel Álvarez Cabo, de Ciudadanos.

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Esta ley supone un paso más hacia el reconocimiento por ley de los derechos de los pacientes en este ámbito, así como los deberes de los profesionales sanitarios, y de esta manera Madrid se suma a otra comunidades que ya han regulado en este ámbito como Galicia, País Vasco o la pionera, Andalucía. 

La ley madrileña sobre muerte digna reconoce derechos y deberes tanto a pacientes, como a los profesionales de la salud. Para los primeros -pacientes- esta ley garantiza seguridad jurídica en la toma de las decisiones. Para los segundos, el texto les obliga a cumplir con los deseos y voluntades del paciente: no pudiendo recurrir a la objeción de conciencia. 

Los pacientes, según esta ley, también tendrán derecho a una muerte en su hogar con cuidados paliativos y a estar en una habitación individual de hospital. Además, se contempla el derecho a estar informado en todo momento y también el derecho a no estarlo. Los pacientes pueden, además, negarse a recibir un tratamiento que alargue la vida de forma artificial. 

 

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Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.