La medicina biorreguladora es una forma de aplicación médica a caballo entre los principios que rigen la homeopatía y la medicina biológica tradicional.  Su fundamento se basa en que mediante pequeñas dosis de productos activos naturales obtenidas mediante dilución y aplicadas en las zonas afectadas por un proceso patológico determinado faciliten la activación de los mecanismos reguladores generados por el propio organismo para ayudarle a combatir las enfermedades y recuperar su equilibrio biológico.

Esta nueva forma terapéutica está cada vez más extendida y sus resultados y práctica han llegado ya a la medicina deportiva para el tratamiento de lesiones producidas por la práctica del ejercicio, tales como esguinces, inflamaciones, roturas fibrilares, etc… puesto que este tipo de medicina actúa sobre la inflamación y el dolor, y favorece la reparación del tejido, mejorando la cicatrización.

Una reciente investigación impulsada en Alemania apunta a que un medicamento con acción biorreguladora “Traumeel” provoca una reducción de la inflamación provocada por el ejercicio a través de una estimulación del sistema inmune, dichas apreciaciones han sido confirmadas por otro estudio esta vez realizado en España en el que participaron 15 centros deportivos, con datos y conclusiones publicadas en la revista científica “International Journal of Clinical Practice”.

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Los expertos en medicina deportiva reunidos en el XV Congreso Nacional de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE), recomiendan incluir la medicina biorreguladora como un elemento terapéutico más, muy a tener en cuenta.

Otra de las grandes ventajas de la medicina biorreguladora en las lesiones producidas por la práctica deportiva, es que el nivel de efectos secundarios es notablemente inferior a los tradicionales antiinflamatorios no esteroideos AINE’s o los propios corticoides, los cuales puede provocar alteraciones gastrointestinales que en algunos casos pueden llegar a ser graves.

Los medicamentos biorreguladores al ser fármacos de origen natural, no son tóxicos, carecen de efectos secundarios y reacciones adversas y tienen una tolerabilidad muy buena, afirma el vocal de FEMEDE, el doctor Fernando Jiménez. Las indicaciones de este tipos de medicamentos se basan fundamentalmente en procesos inflamatorios que cursan con dolor, tanto si tienen un carácter agudo como si su naturaleza es crónica, tanto si son procesos leves como si cursan con una mayor complejidad.

Otras de las ventajas de este tipo de productos medicamentosos es que con el uso de ellos se puede evitar el fenómeno del dopaje asociado al uso de los tradicionales AINE’s o los corticoides, de entrada no están incluidos por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) dentro de las sustancias tipificadas como dopantes.