El síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio o MERS-CoV es un proceso de carácter infeccioso causado por un coronavirus identificado por primera vez en el 2012 en Arabia Saudita. La infección por el virus cursa con enfermedad respiratoria aguda grave que provoca fiebre, tos, neumonía, dificultad respiratoria, afectación renal y una alta mortalidad, próxima al 50%.

Hasta noviembre de 2013 la mayor parte de los casos detectados procedían de Arabia Saudí o países aledaños, la mortalidad entre los afectados es del 42%. Casi todos los pacientes infectados se han contagiado en alguno de los países de la península arábiga o sus proximidades. Ciertas especies de murciélago podrían ser un reservorio del virus, y también se ha hablado de camellos y dromedarios como reservorio, aunque algunos contagios se han producido por contacto directo o cercano con una persona infectada, de hecho se han producido casos en el personal sanitario que atendía a los pacientes. En septiembre de 2012 el virus fue aislado por primera vez en un paciente de origen saudí de 60 años que presentaba un cuadro clínico de neumonía aguda y fallo renal grave.

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El virus perteneciente a los coronavirus (llevan su nombre por las puntas en forma de corona que tienen en su superficie. Son virus comunes que la mayoría de las personas contraen en algún momento de su vida. Por lo general, causan enfermedades leves a moderadas de las vías respiratorias superiores), aunque tiene su origen en oriente medio, ya ha “viajado” a otros países, en concreto en EE.UU, Reino Unido, Alemania, Grecia, Francia, Italia, Túnez, Malasia, Filipinas e incluso España ya se ha presentado algún caso de paciente infectado tras un viaje realizado a dicho entorno geográfico, origen del virus. No debe confundirse este virus con el SARS responsable del Síndrome Respiratorio Agudo Severo que causó alarma sanitaria en el año 2003.

Clínicamente el virus produce un cuadro infeccioso típicamente respiratorio con fiebre, malestar, astenia (cansancio), tos, expectoración y disnea intensa o dificultad para respirar, e incluso síntomas gastrointestinales, esta sintomatología puede verse complicada en un momento determinado por una insuficiencia renal grave que en algunos casos de pacientes con alguna afección subyacente puede presentar un pronóstico infausto.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que el 60% de los nuevos casos que se producen tienen lugar en el entorno hospitalario donde han sido ingresados los primeros pacientes infectados. Las autoridades de Arabia Saudita han interpuesto medidas preventivas y han abierto también una página informativa con datos concretos de la evolución de la infección.

El diagnóstico se suele hacer teniendo en cuenta los antecedentes personales como es un viaje reciente a la península arábiga, además de las manifestaciones clínicas y del uso de pruebas de laboratorio complementarias como es el caso de la Reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR del inglés Reverse transcription polymerase chain reaction) y también puede emplearse una muestra de sangre para estudio serológico.

El tratamiento es el propio de una viriasis respiratoria con medidas de soporte y tratamiento de los síntomas y las complicaciones. No existe vacuna contra el MERS y el pronóstico de la enfermedad no es muy halagüeño ya que según apuntan algunas fuentes cerca de un tercio de los 483 casos que se han conocido con la enfermedad en Arabia Saudita han fallecido, en concreto y hasta la fecha parece ser que 162 pacientes han fallecido por causa de este virus.