Quien no tiene o ha tenido un callo o una dureza en sus pies en algún momento de su vida, la verdad es que además de lo antiestético que puede ser, conlleva una sintomatología asociada a esa hiperqueratosis producida por la zona de presión o roce continuado en un área determinada de nuestros pies. Los callos en los pies son un signo de sobrecarga que debe ser valorado siempre por el podólogo.

La hiperqueratosis progresiva lo que va a provocar es una especie de cono córneo invertido que se introduce poco a poco en la dermis, afectando a las pequeñas raíces nerviosas que allí existen, lo cual provoca dolor que puede llegar a ser intenso. Pero independientemente de la molestia, las consecuencias pueden ser mayores si es que se deja en el tiempo, un dolor continuado inmediatamente nos va a hacer buscar una postura antiálgica que calme o provoque una molestia menor, lo cual va a hacer que modifiquemos nuestra pisada, lo que además de provocar tensiones musculares, deformidades o incluso durezas en otros lugares del pie, pued llegar a provocarnos incluso deformidades en la columna con la consiguiente molestia y complicaciones asociadas.

shutterstock_150236384El cuidado de los pies es fundamental en todas las épocas del año, pero quizás sea la época de verano cuando más atención debemos poner por los riesgos asociados que esta época estival tiene. El baño en piscinas y en duchas comunitarias incrementa el riesgo de contraer hongos, el andar descalzo por la arena o por otras superficies puede dar al traste con nuestra normal hidratación de la piel y provocar abrasiones, heridas y pequeñas grietas en la piel de los pies, que a su vez pueden ser fuente de infecciones bacterianas o de afecciones mediadas por hongos.

El ejercicio continuado en la forma que sea en la época estival, una vez que el verano es la época de la práctica deportiva en todas sus versiones por antonomasia, requiere de especiales atenciones por nuestra parte, ya que un calzado deportivo inadecuado, unos calcetines que faciliten poco la transpiración y que puedan provocar abrasiones asociado quizás a una higiene más descuidada, de nuevo pueden ser facilitadores de los problemas que a posteriori podemos desarrollar.

El tratamiento convencional para eliminar las durezas es la quiropodia o eliminación mediante bisturí. Una vez retirada la hiperqueratosis la piel queda completamente sana, pero el factor etiológico, por esta razón, el tratamiento debe encaminarse no sólo a eliminar manualmente estas durezas, sino a buscar el mecanismo etiológico que las origina y compensarlo, generalmente mediante unos soportes plantares (plantillas) confeccionadas a medida.

Además es conveniente segur algunos sencillos y prácticos consejos que nos ayudarán a evitar este engorroso problema:

  • Utilizar cremas para hidratar la piel. Para evitar la formación de callos en los pies conviene mantener una hidratación adecuada mediante la utilización de cremas hidratantes utilizadas de forma regular.
  • Evitar el uso de zapatos de tacón. El calzado es fundamental para evitar la aparición de callos en los pies, por ello se hace necesario evitar el uso excesivo de zapatos de tacón muy alto.
  • También es conveniente evitar los zapatos muy estrechos porque comprimen el pie y facilitan la aparición de durezas
  • Visitar al podólogo si se observan deformidades en los pies. Ante la presencia de deformidades o alteraciones que puedan provocar la aparición de durezas es conveniente visitar al especialista para que nos dé su opinión y nos aconseje el tratamiento más adecuado.