Qué contenta estoy de haber aprovechado el último fin de semana de buen tiempo de este raro otoño que nos acompaña…y es que pensando en una escapada para disfrutar de la naturaleza en esta preciosa estación, nos decidimos por el Parque Nacional de Monfragüe, el bosque mediterráneo de Extremadura.

 

En mi lista de “pendientes” desde hace tiempo, por fin me he quitado la espina con la más que bien exprimida visita a este Parque Nacional extremeño situado en la provincia de Cáceres. Muy bien comunicado con Madrid y con una gran oferta de alojamientos rurales en sus alrededores, no hay excusa para no dedicarle un par de días a una de las mejores representaciones de bosque mediterráneo del mundo. Predominan especies de hoja perenne, por lo que no esperes encontrarte con un espectáculo de contrastes cromáticos, aunque si lo visitas bien avanzado octubre podrás observar pinceladas de color de los arces, cornicabras y lentiscos que adornan las espesas verdes umbrías.

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Trabajando en el bosque cacereño. Vistas desde el Castillo

Monfragüe proviene del nombre dado por los romanos como mons fragorum (monte denso). Atravesado por el grandioso río Tajo y su afluente el río Tiétar, en esta época del año y si eres un madrugador nato, puedes disfrutar de las imponentes nieblas que dan los buenos días al Parque debido a la condensación de humedad provocada por los ríos.

El Parque está perfectamente señalizado para poder disfrutar de las diferentes rutas que lo cruzan. Puedes aprovechar las carreteras para hacerlo con el coche o con la bici gracias al asfalto que une Plasencia-Trujillo, como la carretera que va desde Villarreal de San Carlos (donde se encuentra el Centro de Visitantes del Parque) a los Saltos de Torrejón. Pero lo que recomiendo es que hagas a pie (¡ojo!, aquí no puedes entrar con la bicicleta) alguno o todos los senderos que surgen desde Villarreal de San Carlos. Cualquiera de ellos (el rojo, el amarillo o el verde) te permitirá visitar Monfragüe y disfrutar de la compañía de buitres y ciervos que seguro verás sin problema. El espectáculo del vuelo de estas grandes aves carroñeras desde El Salto del Gitano o desde lo alto del Castillo es increíble. Podrás pasarte horas observándolas sin cansarte. Hazte con unos buenos prismáticos y disfruta…

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Ciervo macho joven.

El otoño, tal y como os comentamos en otro de nuestros post, trae consigo la berrea, la época de celo de los ciervos, muy abundantes en Monfragüe. La berrea se produce, habitualmente, entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre. Nosotros llegamos tarde, pero toma nota para el año que viene ya que los que la han vivido en este Parque cuentan que los claros de los monte literalmente se llenan de manadas ciervos donde los machos se disputan con potentes bramidos y alguna que otra pelea, el favor de las hembras. Pero no te preocupes que aunque no llegues a tiempo, y si estás atento, podrás observar a estos mamíferos rumiantes merodeando a tu alrededor sin problema.

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Cementerio Alemán.

Y conocer este Parque abre mucho el apetito, así que a la salida puedes degustar deliciosos manjares de la tierra en el restaurante “Las Habazas”  en donde no os puedo dejar de recomendar un buen plato de pluma ibérica y que os dejéis aconsejar por el personal en relación a los productos más frescos de los que disponen.

Y un poco de visita cultural para cerrar un fin de semana perfecto no viene mal, así que antes de regresar puedes hacer una parada en Cuacos de Yuste para visitar el Monasterio de San Jerónimo de Yuste, Patrimonio Nacional, y elegido por Carlos I de España y V de Alemania para su retiro tras su abdicación y donde pasó los últimos meses de su vida. En esta pequeña localidad también podrás visitar el cementerio alemán donde están enterrados muchos de los soldados, aviadores y marinos alemanes de la Primera y Segunda Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios o al derribo de sus aviones.