Los deportes colectivos son muy importantes en la vida y desarrollo de los niños ya que sirven para la identificación e inclusión de ciertas normas, lo que les ayudará a ser personas más disciplinadas, aprenderán a trabajar en equipo, y gracias a eso los niños van tomando decisiones más rápidamente y se mejora su vida social. Además el deporte en estas edades establece las bases de una conducta sana y saludable, y ayuda a compensar los déficits de movilidad, exceso de calorías, etc. 

Durante varios años he tenido el privilegio de ser entrenador de fútbol base, con niños de edades entre los 8 y los 12 años; me gustaría poder hablarles de la importancia de inculcar una serie de valores a los más pequeños que van más allá de lo meramente deportivo. Por eso, la labor del entrenador en estas categorías inferiores es muy importante. Durante este tiempo he podido dialogar y convivir con otros muchos entrenadores o monitores de categorías inferiores, y no todos anteponen los intereses de los pequeños ante los suyos propios.

El reto principal de un entrenador de base es el de educar a los niños en una serie de valores, tales como el compañerismo, solidaridad, la amistad y el respeto al adversario; desarrollando a la vez las capacidades deportivas de éstos.

El entrenador siempre ha de tener presente que la práctica de un deporte, para los niños, debe ser un entretenimiento, y es por esto por lo que ha de tratar de ser un “amigo” más para ellos, inculcando al mismo tiempo la disciplina y respeto pertinentes.

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El principal problema lo encontramos cuando el entrenador de nuestro hijo tiene por único objetivo el éxito deportivo, ganar por encima de inculcar cualquier valor a los pequeños, utilizando procedimientos totalmente inadecuados e ignorando las características psicológicas y fisiológicas de los jugadores. Con esta actitud se consigue generar una presión añadida sobre los críos que puede dar lugar al rechazo de éstos y, en algunas ocasiones, malograr futuros talentos deportivos.

Pero esta presión añadida no sólo puede ser generada por la mala gestión del entrenador; en muchas ocasiones son los propios padres quienes ejercen esta presión, al exigir a los niños un rendimiento por encima de sus posibilidades, haciendo que para ellos deje de ser una diversión.

Por todo esto me gustaría darles ciertos consejos a aquellos padres que estén pensando en apuntar a su hijo a algún deporte colectivo:

  • Recuerde siempre que la razón principal por la que su hijo hace deporte es para divertirse y para inculcarle ciertos hábitos saludables, y así debe seguir siendo.
  • Busque un centro deportivo afín a su pensamiento y a nuestra forma de entender el deporte base.
  • Apoye siempre a su hijo, después de una victoria y de la misma manera tras una derrota. Así evitaremos generar esa presión añadida.
  • No trate de corregir constantemente a su hijo, para eso ya tiene a su entrenador.

No hay nada como la felicidad de un hijo, y si esta va acompañada de la inculcación de una serie de valores como el compañerismo, el respeto, la diversión en el deporte, junto con unos hábitos saludables; mucho mejor!!