La investigadora del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Berta López Sánchez-Laorden es coautora de un estudio que concluye que las cremas de protección solar no protegen totalmente contra el desarrollo del cáncer de piel. La investigación ha sido publicada recientemente en la revista científica Nature.

Este estudio demuestra que las cremas de protección solar, incluso con una protección de factor solar (SPF en sus siglas en inglés) 50, no protegen totalmente contra el desarrollo de melanoma. Según la investigadora de la UMH Berta López Sánchez-Laorden, usar cremas de protección solar protege contra los daños inmediatos de la radiación como quemaduras solares, pero la radiación todavía puede penetrar, así como dañar el ADN de las células y provocar cáncer.

A través del uso de ratones modificados genéticamente para que fueran susceptibles al melanoma, la investigadora de la UMH han descubierto que la luz ultravioleta provoca mutaciones en el ADN de melanocitos en un gen llamado p53. Éste es uno de los genes considerados como guardianes del genoma porque es clave en la detección y eliminación de daños que se acumulan en las células, como los producidos por la luz ultravioleta, y constituye una barrera importante del organismo frente al cáncer.

Diversos estudios epidemiológicos han mostrado una asociación entre la exposición solar y el aumento del riesgo de melanoma. Sin embargo, el mecanismo molecular que provoca que esto suceda no estaba claro.

El melanoma es un tumor maligno pigmentario que por desgracia es frecuente ya que su capacidad de metastatización es elevada. La prevención mediante el autoanálisis observacional y el cuidado a través de una fotoprotección adecuada son fundamentales. Deriva de los melanocitos o células pigmentarias de la piel productoras de melanina (substancia que nos protege de las radiaciones solares y nos confiere ese aspecto bronceado de la piel).

Cerca de 160.000 casos nuevos de melanoma se diagnostican cada año en el mundo resultando más frecuente en hombres y en personas de raza blanca que habitan regiones con climas soleados. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocurren cerca de 48.000 muertes relacionados con el melanoma cada año y se estima que el melanoma maligno produce un 75% de las muertes asociadas al cáncer de piel.

Los melanomas aparecen sobre todo en la piel, pero pueden ocurrir en otras localizaciones tales como la mucosa bucal y genital, en la conjuntiva de los ojos, etc.… los melanomas suelen tener una forma y disposición variadas y suelen ser pigmentados, produciendo metástasis por vía linfática y vasos sanguíneos con cierta facilidad.

Los factores predisponentes y de riesgo incluyen la exposición al sol, los antecedentes personales o de índole familiar, una piel clara y muy sensible a las radiaciones solares, un aumento en la cantidad de nuevos melanocitos en la superficie corporal, fenómenos de compromiso inmunológico, presencia de otros procesos relacionados como el lentigo maligno o grandes nevus congénitos o el propio síndrome de nevus displásico.

Cerca del 40-50% de los melanomas surgen a partir de lunares o lesiones pigmentadas, el resto surgen a partir de melanocitos de una piel normal, por ello es importante realizar inspecciones periódicas para prevenir su desarrollo, dicha revisión consiste en tratar de apreciar cambios en el tamaño de la zona pigmentada, cambios irregulares en el color, sobre todo extensión del color rojizo, azulado y blanquecino en la piel que lo rodea, cambios en las características de su superficie, de su consistencia o en relación a su forma, signos de inflamación en la piel adyacente con posibles sangrados, ulceraciones, prurito (picor) o dolor.