Este aspecto que parece de “perogrullo”, no lo es tanto, puesto que infinidad de veces nos hemos visto abrumados por la frustración y el hastío que conlleva, en algunos casos con manifestaciones que bien podrían corresponder a un fenómeno de depresión reactiva.

 

Dicen los expertos e incluso los grandes pensadores que la frustración que permanece en el tiempo no es otra cosa que el frontispicio de la inacción, de sentirse uno mismo abrumado por las circunstancias y desbordado por los acontecimientos.

También es cierto que hay recomendaciones al respecto de todo tipo, como aquella que pregonaban algunas culturales orientales de fuerte raigambre, no dudes, no temas, no pienses demasiado, ello lleva implícito el aprender de los errores, de los fracasos y de las caídas que indefectiblemente ocurrirán a lo largo de nuestras vidas. Dicen también los estudiosos que se aprende más de un fracaso que de un éxito por grande que este sea.

Por ello nada mejor que tratar siempre de remontar el vuelo, con coraje y aferrándonos a todo aquello que nos rodea y que sin duda es muy positivo en nuestra vida, algunos consejos al respecto:

• Trata de mantener en tu vida un cierto equilibrio entre la vida personal y profesional, no puede ser que toda tu existencia se base en eso, en solventar problemas, perseguir el éxito social y económico a base de “meter horas” sustraídas a otras facetas muy importantes de tu vida.

• Procura fijarte y disfrutar de las pequeñas cosas que giran a tu alrededor, la vida está plagada de ellas, la mayor parte de las veces no les prestamos atención y son sin duda las que colmaran nuestro sentimiento de felicidad. Dedícate algún momento del día, tú eres muy importante para ti mismo, a veces terminamos siendo grandes desconocidos para nosotros.

• Rodéate de buenos amigos y de familia que colme tus anhelos, todo ser humano precisa ser entendido, atendido y escuchado por los demás. Compartir tu tiempo, tus inquietudes, tus ilusiones, tus éxitos y fracasos con los demás es una forma de derivar la presión que muchas veces nos atenaza.

• No te obsesiones con el pasado ni con el futuro, el pasado, pasado está y el futuro es una ilusión que nadie es capaz de escudriñar con certeza y garantías, por ello vive el presente y disfruta cada instante como si este fuera a ser el último de tu vida.

• Aferrarse a las cosas además de colmar la vanidad personal, poco o nada más vamos a conseguir, por ello es muy importante poner nuestros afectos no tanto en las cosas materiales que conseguimos a base de dinero y poder, sino en las inmateriales que generan sentimientos positivos y duraderos en el tiempo.

• Piensa que la vida nos mide a todos por el mismo rasero. Me explico, al final, hay algo que no se puede comprar, la vida, ni el más rico puede comprar un segundo más de su existencia, por ello es importante sentirse satisfecho con lo que uno es, con lo que uno hace y con lo que uno consigue, marcar nuestra vida con matices de envidia o sentimientos negativos hacia los demás no hace sino emborronar nuestro tiempo y nuestra posibilidad de ser felices.

• Es bueno y prudente marcarse objetivos sencillos de conseguir, asumibles y una vez comprometidos de una forma razonable con ellos, embarcarse en su consecución. Ni todos vamos a descubrir América, ni todos vamos a ser grandes eminencias que nos lleve a colmar los libros de historia. La inmensa mayoría de los seres humanos pasamos por este mundo sin hacer demasiado ruido, solo unos pocos son recordados por alguien más que sus seres queridos, y me pregunto ¿y eso para qué? o ¿de qué sirve?, si a lo mejor para ganar unos cuantos párrafos en los libros de texto a lo mejor han perdido buena parte de su vida en aras a ser reconocidos.

• Por último, llegado el caso de que la frustración asoma o llama a nuestra parte nada mejor que compartir, conversar con quien más confianza tengamos, tratar de solventar nosotros mismos nuestros líos internos no supone otra cosa que malgastar nuestra salud, muchas veces hemos hablado de las consecuencias de nuestros sentimientos y pulsiones en ella. Llegado el caso de que el problema sea complejo de solventar nada mejor que acudir a un buen especialista que nos ayude a salir del “bache”