El síndrome de “ojo seco” es una patología relativamente frecuente, que se incrementa con la edad y debido a múltiples factores endógenos y exógenos.

El síndrome de ojo seco es una patología con una alta prevalencia en la población: “entre un 15 y un 20 % de las consultas en oftalmología son a raíz de este problema”, ha asegurado el Dr. David Galarreta, oftalmólogo de la Unidad de Superficie Ocular del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

“Aunque existen múltiples etiologías y cada una de ellas tiene un perfil de paciente, en general es más frecuente en los pacientes mayores de 50 años, incrementando su frecuencia con la edad y afectando especialmente a las mujeres”, ha aclarado en el curso de la XIII Reunión Anual del Grupo Español de Superficie Ocular y Córnea (GESOC) auspiciada por Alcón perteneciente al Grupo Novartis.

Esta patología es uno de los motivos más frecuentes en la consulta de los profesionales de la visión. Se calcula que el 11% de la población española mayor de 40 años, y en mayor medida, las mujeres, padecen este síndrome.

Para el buen funcionamiento del ojo, es fundamental la secreción lagrimal, es decir que produzcamos la suficiente cantidad de lágrima que fluidifique y a la vez sirva como lubricante y contribuya a eliminar partículas de polvo y cuerpos extraños que hayan podido penetrar desde el exterior.

Cuando no se produce dicha secreción de una forma adecuada, es cuando se provoca el fenómeno del “ojo seco”, es decir, no se produce la suficiente cantidad de lágrima, con lo cual no se lubrica y fluidifica la superficie corneal y conjuntival, provocando finalmente irritación progresiva, malestar y molestias (escozor), sensación constante de cuerpo extraño y con el tiempo abrasiones, visión borrosa, pesadez de los párpados, congestión ocular e incluso fotosensibilidad (sensibilidad a la luz).

ojo seco

Causas, diagnóstico y tratamiento del ojo seco

El síndrome de ojo seco puede estar causado no solo por defectos anatómicos, sino también por fenómenos físicos como el calor o quemaduras químicas, por un traumatismo, por una cirugía previa del ojo debida a cualquier otra causa y también en un raro trastorno autoinmunitario en la que las glándulas que producen las lágrimas son destruidas (síndrome de Sjögren).

El diagnóstico además de por el cuadro clínico evidente se realiza por parte del especialita, del oftalmólogo mediante pruebas específicas que tratan de medir la cantidad y calidad de la lágrima producida o las consecuencias de su carencia o escasez.

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En cuanto al tratamiento, este ha de ser interpuesto por el oftalmólogo, pero habitualmente está basado en la utilización de lágrimas artificiales y pomadas lubricantes, así como en la solución de las consecuencias o complicaciones asociadas a este síndrome. En casos más avanzados existen otros tratamientos más complejos, por ello lo mejor es ante cualquier síntoma de sospecha consultar con el especialista que es quien nos aconsejará el tratamiento y las medidas de prevención más adecuadas a nuestro caso.

Medidas de prevención que nos recomiendan desde Alcon, una compañía de Novartis están:


  • Seguir una dieta equilibrada y completa.
  • Beber dos litros de agua al día para estar bien hidratado.
  • Reducir la exposición frente a ordenadores y otras pantallas.
  • Evitar espacios con sustancias irritantes como humo, polución o polen.
  • Mantener una correcta higiene ocular.
  • Utilizar compresas templadas una o dos veces al día.
  • Las lágrimas artificiales contribuyen a tratar los síntomas.
  • Acudir a un profesional.

Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.